Cuatro años de Mujica

Mujica, el presidente que vive y viste como cualquier persona normal/ 20 Minutos

Mujica, el presidente que vive y viste como cualquier persona normal/ 20 Minutos

Por Núria Segura Insa

De aquí un mes, el próximo 26 de octubre hay elecciones presidenciales en Uruguay, un país en el que no existe la reelección, por lo que su presidente, José Mujica, deberá dejar el cargo en marzo del 2015, pero ¿por qué será recordado? Cuál ha sido su principal legado político.

Con Pepe Mújica, Uruguay se ha convertido en el primer país de América Latina en permitir la producción, la venta y el consumo de marihuana. Y aunque su presidente reconoció que nunca ha fumado un porro, considera que es la forma que hay para terminar con el mercado ilegal de esta sustancia y el narcotráfico.

Otro de sus grandes hitos ha sido legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, en el continente con más católicos del mundo. Y es que Mujica ya es un presidente diferente, pues es el único de toda América (incluyendo Estados Unidos) que es abiertamente ateo. “No tengo religión, pero soy casi panteísta: admiro la naturaleza”, dijo el presidente en 2012 a la BBC.

Desde que Mújica llegó a la presidencia, en marzo de 2010, unos 200.000 uruguayos han salido de la pobreza y unos 20.000 de la pobreza extrema en un país de 3,4 millones de habitantes. En buena parte, esto ha sido posible porque ha incrementado el sueldo mínimo, que ha pasado de los 6.000 pesos (191,5 euros) a los 8.960 (286,1 euros) y actualmente es el tercero más alto de la región tras el de Venezuela y Argentina y por encima de Chile.

Y a nivel internacional, Mujica se ha comprometido acoger presos de Guantánamo para que Estados Unidos cierre esa cárcel en suelo cubano. Por otro lado, mientras Bruselas y Washington miraban hacia otro lado cuando Israel perpetró este verano la matanza en Gaza, la Cancillería de ese país condenó los ataques de Tel Aviv en la franja y anunció que abriría una Embajada en el corazón de Palestina, Ramallah.

Otra forma de hacer política

Pero si por algo será recordado este presidente a nivel mundial es por su forma de hacer política, por demostrar que para dirigir un país no hace falta vivir en un palacio presidencial, tener un sueldo desmesurado, vestir traje y corbata o tener coches lujosos con chóferes.

José Mujica, conocido simplemente como Pepe en su país, dona el 87% de su sueldo a la caridad, concretamente, para construir casas para los sin techo. Además, sigue viviendo en su chacra, como se llama a las granjas en Uruguay, donde ha habitado junto a su mujer toda su vida y tiene cuidado de sus plantas. El palacio presidencial tan solo lo utiliza para las reuniones con presidentes o su equipo ministerial. Viste como un ciudadano común y no tiene un coche lujoso ni chófer, sino que conduce su escarabajo azul de siempre.

Y pese que Mújica vive como una persona normal y corriente, pudiendo tener todos los lujos que quisiera, cuando le preguntan al respecto dice que no vive en la austeridad, sino en “sobriedad”, porque con los recortes “la palabra austeridad se ha prostituido en Europa”.

En estos cuatro años de mandato, Mujica no solo ha apostado por políticas sociales que han revolucionado Uruguay, sino también ha demostrado que otra forma de hacer política es posible y que pone en evidencia al resto de presidentes del mundo. Pepe es un reflejo que para ser un buen mandatario basta con ser una persona normal para poder entender las necesidades de sus conciudadanos. “No me disfrazo de presidente y sigo siendo como era”, dice Mujica. Tal vez, por ello, muchos españoles preferirían que Mujica estuviera en la Moncloa en vez de Rajoy.