La “casa blanca” de Peña Nieto y los 43 estudiantes desaparecidos se enfrentan en las calles del D.F.

Mientras los padres de 43 estudiantes desaparecidos buscan los restos de sus hijos en un vertedero municipal, la revista “Hola!” de México publica una serie de fotos de la lujosísima casa de la esposa de Enrique Peña Nieto. La indignación por el caso Iguala y el “que se vayan todos” mexicano.

Protestas en México. CRÉDITO: MARCO UGARTE/GTRES

Protestas en México. CRÉDITO: MARCO UGARTE/GTRES

Iguala se enorgullece por ser el lugar de nacimiento de la bandera mexicana, pero, lamentablemente, no es ese el motivo por el cual alcanzó los titulares de todo el mundo en las últimas semanas.

El 26 de septiembre 43 jóvenes estudiantes de magisterio de Ayotzinapa desaparecieron después de ser detenidos por la policía de Iguala, en el estado de Guerrero. Los estudiantes se habían generado disturbios en ocasiones anteriores y esta vez habían viajado allí, según la policía, para hacer un boicot a un evento político. Según sus allegados, estaban allí para recaudar fondos para un colegio. Fuera cual fuera el motivo, desde entonces no se los vio más.

La búsqueda comenzó instantáneamente.

Se rastrearon fosas comunes, una de ellas con 38 cuerpos, sólo para descubrir que el ADN de la mayoría esos cadáveres no coincidía con el de los estudiantes desaparecidos. Esto involucró horas de búsqueda y la ayuda de expertos forenses de Argentina y científicos especializados en ADN de Austria.

Mientras las familias se manifestaban para reclamar la aparición con vida de los estudiantes, el presidente Peña Nieto estaba de gira en China.

El 20 de octubre, el líder de “Guerreros Unidos”, un temible cartel del Estado de Guerrero, fue detenido. Sidronio Casarrubias Salgado lideraba la banda, y junto a él cayeron 36 narcos y 17 policías. Tres de estos sicarios informaron que los jóvenes habían sido secuestrados por el cartel e incinerados en un basurero municipal, donde hoy se buscan los restos.

La operación quedó a cargo del procurador general Jesús Murillo Karam, que después de media hora de respuestas en una rueda de prensa confesó: “Ya me cansé”. En la calle, durante la última manifestación de este fin de semana, le contestaron “Murillo, ¿estás cansado? Pues nosotros estamos hasta la madre. Renuncia”.

El alcalde de Iguala, la ciudad donde empezó todo, se dio a la fuga al conocerse la noticia y fue arrestado en la Ciudad de México el 4 de noviembre. Varios de sus allegados políticos y el gobernador de Guerrero tuvieron que renunciar por el confuso episodio, y sobre todo al evidenciarse la connivencia de la política y la policía con los narcos.

Y por si hasta acá la acción gubernamental no hubiera sido cuestionada, la revista Hola! de México publica una serie de fotos de la casa de la esposa de Peña Nieto, una exitosa actriz de telenovela, que lo vinculan a un posible caso de corrupción. Resulta que la mansión, valuada en 86 millones de pesos mexicanos (6.322.344 USD), fue realizada por una constructora relacionada al consorcio que ganó un concurso – recientemente anulado – para construir el tren rápido a Querértaro.

Estas recientes informaciones, extraídas de una investigación de la periodista Carmen Aristegui, ponen aún más contra las cuerdas al gobierno de Enrique Peña Nieto.

Mientras tanto, en las calles del D.F. el “Fuera todos los partidos, ni PRI ni PAN ni PRD” resuena cada vez con más fuerza. El  “que se vayan todos” mexicano tomó la calle. Ahora, ¿tomará acciones el Gobierno?