El amargo ‘final’ de la guerra en Afganistán

Obama visita en Noviembre a las tropas desplegadas en Afganistán. EFE/Archivo

Obama visita en Noviembre a las tropas desplegadas en Afganistán. (EFE/Archivo)

“Creo que los americanos hemos aprendido que es más difícil terminar guerras que empezarlas. Aunque es así como terminas las guerras del siglo XXI –no con ceremonias de firmas o acuerdos sino con golpes decisivos contra los adversarios, transiciones a gobiernos que han sido elegidos, fuerzas de seguridad que tomarán el timón y serán las responsables.”

Esta es una parte del discurso que hizo Obama tras visitar Afganistán en la primavera del año pasado. En algo tenía razón el presidente. Recientemente parte de las tropas norteamericanas volvieron a casa, justo para el año nuevo, para quedarse. La otra sigue en el país operando con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), junto a otros ejércitos internacionales. La sensación, sin embargo, no era la del fin de una guerra, ni la de una victoria, no hubo grandes celebraciones.

Tras trece años de presencia militar en el país asiático, la guerra más larga de la historia de Estados Unidos se ha llevado la vida de 2.356 americanos según la revista Time y cuesta millones de dólares (ver este contador) que salen de los impuestos de sus ciudadanos.

¿Qué se ha conseguido?

Un hombre pasa ante portadas que muestran imágenes de Osama Bin Laden.  (Michael Reynolds/EFE Archivo)

Un hombre pasa ante portadas que muestran imágenes de Osama Bin Laden. (Michael Reynolds/EFE Archivo)

Aunque debe reconocerse que EEUU ha cumplido con algunos de sus objetivos, como por ejemplo, el derrocamiento del régimen talibán en el país, a quién la coalición internacional sacó del gobierno solo dos meses después del inicio de la guerra en 2001. Diez años después, en 2011, el arquitecto de los atentados del 11-S, Bin Laden, fue abatido en una operación secreta y la administración Obama marcaba así el ‘tick’ a otro de los objetivos.

Sin embargo, aunque se ha conseguido la formación de un gobierno democrático y la aprobación de una constitución, Estados Unidos no ha conseguido un proceso de paz que asegure la estabilidad política del país y la seguridad de su población. El conflicto con los talibanes persiste.

¿Qué no ha conseguido?

El periodista Jordi Pérez Colomé escribía en su blog Obamaworld en 2011: “Obama dijo que no pretendían hacer de Afganistán un lugar perfecto, ni patrullar sus carreteras para siempre, pero si cuando se vayan después de tantos años allí las niñas no pueden ir a la escuela, será un golpe duro.” Diez millones de niñas y niños han sido escolarizados tras la caída del régimen talibán. Pero muchas jóvenes son forzadas a contraer matrimonio y deben abandonar sus estudios.

Imagen de la exposición 'Mujeres. Afganistán' en el Palau Robert, en Barcelona. (Pau Cortina/ ACN/ Archivo)

Imagen de la exposición ‘Mujeres. Afganistán’ en el Palau Robert, en Barcelona. (Pau Cortina/ ACN Archivo)

A raíz de la exposición ‘Mujeres.Afganistán’ la periodista Mònica Bernabé y el fotoreportero Gervasio Sánchez, denunciaban en un programa de TV3 la impunidad generalizada que impera en el país cuando se trata de aplicar la ley. La teoría es una cosa y la práctica es otra.

La exposición aborda temas como el consumo de opio (que ha aumentado brutalmente desde el inicio de la guerra) o los suicidios (es el único país en el mundo en que hay más mujeres que hombres que intentan quitarse la vida) e ilustra la dura realidad que vive el país.

 

Y ahora, ¿qué?

Tras replegar su bandera, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) da paso a una nueva misión: ‘Apoyo Decidido’. Así, unos 13.000 mil soldados extranjeros, en su mayor parte estadounidenses, permanecerán en el país y continuarán con la formación de las fuerzas de seguridad afganas para combatir la insurgencia. Un acuerdo de cooperación en materia de seguridad y defiende entre ambos países permitiría que un contingente de Estados Unidos se quede en el país hasta 2024.

Por su parte, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, pidió recientemente a Estados Unidos “reconsiderar” su programa de retirada de tropas para el final de 2016 ante el aumento de las muertes de civiles a manos de militantes talibanes en el último año – 3.188 civiles murieron en 2014-.

Pero esto no ocurrirá, Estados Unidos ya ha perdido bastante. Sea cuando sea el final será quizás más “responsable” –adjetivo que usó Obama– que el de Irak pero no conseguirá lo que no se ha logrado en estos trece años: una democracia más allá del papel.

 

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