Esclavos del Zoo

Delfines

Una imagen de archivo, actualmente en el Zoo de Barcelona no se hace espectáculos con delfines / 20 Minutos

¿Te imaginas vivir durante meses y durante 24 horas del día con el ruido de unas obras? Pues eso es lo que padecen los animales del Zoo de Barcelona según la ONG Libera. Leonardo Anselmi, en declaraciones a este blog, explica que desde hace cuatro meses en este espacio lúdico han iniciado unas reformas que se extienden durante todo el día y no paran a ninguna hora, lo que ha causado cuadros de estrés a los animales.

“Como las obras están 24 horas, no están parando y los animales no pueden descansar, y hasta los propios cuidadores se están quejando de esta situación, porque la falta de descanso es como la de un ser humano, no duermen bien, no descansan bien y eso acaba repercutiendo en su salud”, afirma Anselmi. Añade que, además, hay exceso de ruido, de humos y de gente trabajando para acabar las obras cuando antes.

Toda esa situación, asegura, “ha elevado la mortalidad ambiental”. Supuestamente, estas obras para ampliar algunas de las jaulas y las tareas de mantenimiento habrían costado la vida a ocho animales en un solo mes. Asimismo, apunta que esta situación también ha afectado a la salud de los animales e incluso algunos han tenido partos prematuros.

 

Según el diario El País la situación es tan grave que hasta la misma dirección reconoce que debería cambiar.  “No podemos negar que desde hace unos días hemos detectado que tenemos que minimizar algunas afectaciones”, resaltó el director del Zoo, Miquel Trepat, al diario El País y añadió que “cuando detecten las prácticas que pueden tener efectos no deseados sobre los animales los intentaran cambiar”.

Uno de los problemas principales, según Anselmi, es que desde hace un año y medio los servicios de mantenimiento y de jardinería del Zoo se han externalizado y los llevan a cabo personas que no saben cómo trabajar con animales. Pero el portavoz de Libera! argumenta que el  mayor problema es que el Zoo debería ser un recinto deficitario como lo son los colegios o los hospitales y en el que se garantizara el bienestar de los animales, pero se prioriza el negocio y el rendimiento económico. “La actual dirección tiene una visión muy capitalista y mercantilista de los animales”, considera el portavoz de Libera!.

Libera! ya denunció en 2012 que en los sótanos del Zoo, los animales vivían en condiciones pésimas, en jaulas demasiado pequeñas, hacinados e incluso había ejemplares que nunca habían visto la luz del sol como una cría de tapir tuerta o un tigre ciego. En estas jaulas, según Anselmi, es donde se pasan la mayor parte del día, ya que en el exterior, la zona donde las personas ven los animales simplemente están ocho horas y el resto encerrado en espacios reducidos en los que prácticamente no tienen luz. Tres años después, Libera desconoce si esta situación ha cambiado o sigue igual, ya que afirma que nunca les han dejado entrar.

Otros zoológicos en el mundo

Aún así, la situación del Zoo de Barcelona es una tónica normal. Según Anselmi no es de los peores y en una escala del uno al diez, tendría entre un seis o un siete, si se compara con otros zoológicos del mundo.

En el 2011, el mismo diario El País alertaba que la ONG Libertad Animal había denunciado a ocho zoos de España por maltrato: Castellar (Jaén), Córdoba, Guillena (Sevilla), el zoobotánico de Jérez y el Bioparc Safari de la Comunidad Valenciana. Uno de los problemas principales que destacaba Sharonn Nuñez es que se producía autolesión de los animales o violencia entre ellos por el estrés que los producía estar en espacios reducidos.

La Organización PETA no solo pone de manifiesto que los animales enloquecen en estado de cautiverio, sino que en los zoológicos comen demasiado, duermen demasiado y no reproducen sus costumbres como si estuvieran en un hábitat natural.

Además, alertan que al público les atrae las crías, por lo que cuando un animal se vuelve mayor son vendidos para el circo, a traficantes ilegales o a ranchos de caza. En este sentido, expone que entre 2006 y 2009, el zoológico Dickerson Park entregó cebras, jirafas, canguros, ualabíes y otros antílopes exóticos a entidades como Buddy Jodan que, según ellos, “un famoso traficante de animales conocido por vender animales a ranchos de caza, reproductores de animales exóticos, comerciantes y zoológicos no autorizados”.

Otro de los puntos que destacan organizaciones como Libera! o PETA es el gran número de mortandad que hay en los zoológicos, ya sea porque los animales no desarrollan bien su sistema inmunológico al no vivir en su hábitat natural, por el maltrato de los trabajadores o incluso por el propio desconocimiento como el caso de un oso en Toledo, al que encerraron en una jaula sin comida ni bebida para que hibernara, cuando era de un especie que no hiberna.

Otro de los centros denunciados a nivel internacional fue el zoo de la Rioja de Argentina, donde, aseguran que los animales, además de estar en cautiverio, padecían cuadros de desnutrición y deshidratación, por lo que languidecían en sus jaulas al estar expuestos largas horas bajo el sol.

Pero precisamente, en este país  los ambientalistas tuvieron una gran victoria, después que un tribunal argentino decretara el Habeas Corpus para una orangutana, Sandra, del Zoo de Buenos Aires, lo que implica que se la reconoce como “persona no humana”, pero un “sujeto con derechos” y, por ende, se ordenó que fuera trasladada a un santuario donde pueda vivir en un régimen de semi libertad. Sandra, conocida como el orangután más triste, vivió durante 29 años en cautiverio, por lo que se entiende que no puede valerse por sí misma para buscar alimentación o defenderse de otros animales.

El caso de Sandra creó un antes y un después para los defensores de los derechos de animales en Argentina, donde plantean activar otros habeas corpus a primates, pero también a nivel mundial.

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