El plan de Stalin funcionó y evaporaron un lago para hacer camisas

Kazajistán y Uzbekistán compartían un lago tan grande que le llamaban “mar de Aral”.

Hoy de ese lago queda poco más que un recuerdo, ya que gran parte del agua fue destinada a campos de algodón rusos, dejando sólo un 10% del volumen total. A las autoridades no les preocupa, no sólo por los negocios que hicieron, sino porque en el lecho del lago podría haber gas y petróleo.

Sus pobladores, sobre todo aquellos que sobrevivían gracias a la pesca, no piensan lo mismo.

La progresiva desaparición del mar de Aral. Fuente: Mappery

La progresiva desaparición del mar de Aral. Fuente: Mappery

Hace 40 años el mar de Aral era el cuarto lago mas grande del mundo.

Tenía 60.000 kilómetros cuadrados de agua, de los que ahora sólo queda un 10%, según un informe especial que publicó la BBC esta semana.

El agua fue destinada a campos de algodón de la Unión Soviética.

En 1960, el gobierno soviético ejecutó un plan de industrialización estalinista dependiente del cultivo de algodón. Y una parte de las zonas áridas de Asia Central se convirtieron en campos algodoneros. Por un período durante los años ’80 Uzbekistán cultivó más algodón que ningún otro país.

Esto produjo que el lago se secara. Todavía hay restos de barcos encallados en los puertos de Aral.

Y el desastre ecológico no termina sólo en extinción de un recurso hídrico clave para una zona necesitada de agua. A medida que el lago se esfumaba, se concentraron grandes volúmenes de pesticidas acumulados durante años de fumigación. Esto produjo que los peces murieran por el alto grado de contaminación.

Resta preguntarse: este avance sobre la naturaleza, ¿se puede revertir? La respuesta es: parcialmente.

El lago ahora está dividido en dos partes. El gobierno kazajo llegó a un acuerdo millonario con el Banco Mundial para construir la represa de Kokaral y salvar al “pequeño Aral” para que recupere su costa original. El problema es que esto impediría que el agua llegue a lo que queda del Mar de Aral en Uzbekistán.

Y lo más grave es que el gobierno de Uzbekistán no parece tener demasiado apuro por salvarlo, debido a los depósitos de gas y petróleo que habría bajo la tierra seca que antes era el lecho del lago. Ya hay emprendimientos rusos y coreanos en la zona para extraerlos.