Calais, piezas que encajan a la perfección

Un grupo de inmigrantes esperan un tren para ir a Inglaterra en Calais. (Yoan Valat/ EFE)

Un grupo de inmigrantes esperan un tren para ir a Inglaterra en Calais. (Yoan Valat/ EFE)

Construidas con plásticos y paletas de madera, maliatadas con cuerdas se levantan improvisadas algunas tiendas a modo de refugio. Es un espacio donde el tiempo no pasa o si lo hace se hace eterno. Muchos de los que sobreviven temporalmente llevan meses de travesía y ahora se encuentran a 30 kilómetros de su meta. Es la última estación, es Calais, una ciudad portuaria francesa. No es una ciudad cualquiera, es la vía de conexión entre Francia y el Reino Unido, bien sea en ferry o a través del eurotúnel, una gran obra de ingeniería que conecta ambos países.

Su viaje, que para algunos empezó en Asia, para otros en África, se encuentra detenido. Hoy, igual que ayer, y quizás que mañana si no hay suerte, intentarán de un modo u otro llegar a Inglaterra. Ninguno de ellos soñó con ello, más bien fue la última opción ante la pesadilla en la que viven sus países. Muchos de ellos piden el asilo, es decir, ser reconocidos como refugiados políticos, con la esperanza de poder sobrevivir.

“He pagado 3.000 dólares para salir de Egipto, he arriesgado mi vida en un barco hacia Italia, pasando días en el mar”, decía Karim, un joven graduado en ciencias políticas, al periódico The Guardian en abril. “En un mes en Calais, he intentado colarme 20 veces en camiones que se dirigen hacia Inglaterra […] Solo quiero una vida digna, lo que realmente me mata es este horrible trozo de tierra donde he tenido que construir una tienda”, relata.

La “crisis” en cifras

Son centenares los que tratan de cruzar el Canal de la Mancha a diario. Actualmente entre 3000 y 5000 inmigrantes viven en lo que se conoce como “La jungla”, un asentamiento en Calais que solo puede recordar a una imagen propia de un campo de refugiados. Muchos de ellos huyen de la guerra o de regímenes represores. Llegan de lejos, por ejemplo, de Siria, Somalia, Sudan o Eritrea. Ante el creciente número de inmigrantes ilegales que se acumulan en la región donde se encuentra la ciudad de Calais, el gobierno francés ha decidido construir un centro de recepción temporal, que estima en 9.9 millones de dólares para 2015. Según Eurotunnel, la empresa que opera las conexiones ferroviarias en el canal, se han producido cerca de 37000 intentos de cruzar de modo ilegal la frontera desde enero y en 2014 los intentos sumaron 39000. Desde junio 9 inmigrantes han muerto en el intento.

Los obstáculos para dificultar su carrera hacia Inglaterra e impedir su entrada al Reino Unido han tomado forma en las últimas semanas: más policías, gas lacrimógeno, perros adiestrados o reforzar las vallas. Lo recoge la ONG local Calais Migrant Solidarity, que también denuncia en un informe la violencia policial contra los inmigrantes.

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, se refirió a estos inmigrantes como “enjambre de extranjeros” –un periodista británico recordaba en un artículo que Hitler uso en varias ocasiones la expresión “enjambre promiscua de pueblos extranjeros”- y ha dejado, según explica el mismo periodista, la reevaluación del tratamiento de solicitudes de asilo hasta después de sus vacaciones en Portugal.

La respuesta Europea

En un comunicado este martes, el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos celebraba la cooperación entre Francia e Inglaterra para manejar la crisis migratoria de Calais y anunciaba también que la Comisión Europea podía dar apoyo económico y soporte administrativo. Por un lado Avramopoulos anunciaba el desembolso de 20 millones de euros a Francia para el primer tramo del Fondo de Asilo, Inmigración e Integración (AMIF) – al Reino Unido le ha ofrecido ya 27 millones de prefinanciación por el mismo concepto- y recordaba que la Comisión podía ayudar a tramitar peticiones de asilo a través de la oficina de asilo europea. También ofreció los servicios de Frontex, Agencia de Control de Fronteras Exteriores de la UE, para identificar y registrar a los inmigrantes, colaborando con los países de origen para acelerar la emisión de documentos de viaje para su regreso.

Según un informe de la Oficina Francesa de Protección de los Refugiados y los Apátridas (OFPRA) en 2014 después de seis años al alza, Francia registró un total de 64811 peticiones de asilo, lo que supone un 2.2% menos respecto el año anterior. En la región de Calais se ha experimentado un crecimiento del 32%.

Según declaraciones del comisario, la situación en Calais es “otro ejemplo de la necesidad de un mayor grado de solidaridad y responsabilidad en el modo en el que manejamos las presiones migratorias en Europa; es solo una pieza de un puzle más grande”. Un puzle más grande en el que hay piezas, como las guerras, las hambrunas o las violaciones, que por desgracia, encajan a la perfección.