¿Por qué jóvenes europeos combaten en Siria?

Este fin de semana, le ofrecemos en el blog una serie de artículos para entender las entrañas del Estado Islámico y de la gente que los combate. En este primer artículo desgranamos por qué jóvenes occidentales deciden dejar de lado su aparente estado de confort para marcharse al campo de batalla ya sea uniéndose a un grupo yihadista o alguna de las facciones que luchan contra ellos.

Una imagen de la joven de Huelva que fue interceptada en el aeropuerto de Madrid cuando iba a viajar a Turquía / EFE

Una imagen de la joven de Huelva que fue interceptada en el aeropuerto de Madrid cuando iba a viajar a Turquía / EFE

Esta semana han salido a la luz nuevos casos de jóvenes occidentales que se van a Oriente Medio a unirse a las filas de grupos yihadistas como el de una joven residente en Almonte (Huelva), de 22 años de edad y de nacionalidad española, que fue detenida en el aeropuerto de Barajas de Madrid con un billete a Turquía para unirse al Estado Islámico (EI) . Por otro lado, también hemos visto como Lucas Kinney, hijo Patrick un director de cine británico de Hollywood, se ha convertido en una de las caras visibles de Al-Qaeda para reclutar a gente.

Pero en el otro lado del campo batalla, también hay jóvenes occidentales como por ejemplo el de los comunistas Paco y el comandante Martos de Madrid, ambos son un alias, que fueron detenidos este mes de julio cuando volvían de combatir en Siria del lado de los kurdos y contra el EI.

En total, se calcula que en las filas de los grupos yihadistas hay unos 22.000 milicianos extranjeros en Siria e Irak, mientras que en el de las fracciones kurdas que los combaten unos 400, algunos de ellos de una banda de moteros holandesa No Surrender, que se unieron a los kurdos en Irak. Precisamente, este verano en un tiroteo en el barrio del Raval de Barcelona uno de sus miembros fue asesinado, pero se desconoce si participó en este conflicto, aunque si fue soldado en Afganistán.

¿Cuál es el perfil de los que van a combatir con los kurdos?

El periodista David Meseguer, con una amplia experiencia en el terreno especialmente del Kurdistán sirio, destaca que los motivos son muy diversos, pero que van desde jóvenes que tienen vínculos en la región, por ideología política como el caso de los dos españoles o “simplemente gente que está loca por poder pegar tiros en una situación de guerra real”.

En el bando de los kurdos hay tres fuerzas. Por un lado, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán de Turquía ( sus siglas en kurdo PKK), su brazo sirio conocido como las Unidades de Protección Popular (YPG en sus siglas en kurdo) y los peshmerga iraquís, especifica Meseguer a este blog. El periodista relató que “en el caso de la gente que va vinculada a temas ideológicos o políticos de izquierda e internacionalismos se une al PKK o el YPG que tienen una ideología marxista leninista”. Este es el caso de los dos combatientes españoles, como explica el mismo comandante Martos en un vídeo que publicó el diario El Mundo en julio en su web.

“Hay personas que creen que el EI se ha convertido en una amenaza en toda la región. En el caso de los kurdos, lo ven como una fuerza dominante que pone la religión como excusa, por lo que lo ven como una nueva forma de fascismo, el fascismo del siglo XXI. Eso es lo que ha llevado a gente de otras nacionalidades a movilizarse como la solidaridad de las brigadas internacionales” que vinieron a la Guerra Civil española en los años treinta, detalló Meseguer.

Soldados de las fuerzas kurdas de Peshmerga y voluntarios chiitas en la ciudad de Amerly, al noreste de Bagdad / EFE

Soldados de las fuerzas kurdas de Peshmerga y voluntarios chiitas en la ciudad de Amerly, al noreste de Bagdad / EFE

De hecho, en las filas de los kurdos, a diferencia de las del EI, la financiación es escasa y la situación económica complicada. Por eso, los mismos combatientes, a menudo, son los que tienen que adquirir sus propias armas. Tampoco reciben ningún sueldo, puesto que no son mercenarios, y tan solo se les proporciona alojamiento y manutención. Por tanto, las personas que toman esta decisión están realmente convencidas y lo hacen por motivos ideológicos o porque realmente tienen un fuerte vínculo con la región.

En su último viaje a Siria, en junio del 2014, Meseguer entrevistó para el diario Ara (catalán) al joven suizo Johan Cosar, que comandaba una milicia cristiana que se había unido a los kurdos. Aunque él es nacido en Lucrano, la Suiza italiana, sus padres son cristianos ortodoxos originarios de Midyat, en el Kurdistan turco y, precisamente, por eso decidió ir al campo de batalla, donde llegó el 6 de junio del 2012.“Las minorías están siendo muy castigadas por el EI porque están haciendo una limpieza étnica y confesional. Por eso,  con lo que está pasando, Cosar se sentía con la obligación de defender su pueblo”, relató Meseguer.

¿Cómo son los que se unen al Estado Islámico?

Cuando pensamos en los combatientes extranjeros que se unen a las filas del Estado Islámico o Al-Qaeda nos viene en mente a jóvenes europeos, pero cabe destacar que los tunecinos son la nacionalidad extranjera que más nutre los grupos yihadistas de Siria o Irak, seguidos de los marroquíes. Según un informe de la ONU del mes de abril, por lo que las cifras podrían variar, en Siria e Irak en ese entonces había alrededor de 22.000 combatientes extranjeros, mientras que en Afganistán  6.500. Todos ellos, pertenecen hasta de cien nacionalidades diferentes, entre los que también se incluyen rusos o personas de las repúblicas centroasiáticas.

En ese entonces, había 5.000 europeos. El número de españoles es relativamente bajo, entre 100 o 150, si se compara con los más de 1.500 franceses que hay. ¿pero qué lleva a un europeo a unirse a las filas de los yihadistas?

Gabriel Garroum, politólogo especializado en Oriente Medio, relató que, normalmente, los europeos que deciden ir a luchar con EI o Al-Qaeda son descendientes de segunda o tercera generación de inmigrantes musulmanes y que no acaban de encontrar su identidad. Sus padres o abuelos tenían un componente muy arraigado de identidad vinculado al país de donde procedían, que estos jóvenes ya no tienen. Además, tampoco se sienten identificados en el país donde residen porque les es difícil encontrar trabajo o se dan situaciones de islamofobia, lo que puede conllevar que no consigan crear una misión de vida en estos países.

En este contexto, destaca Garroum, “aparece un grupo armado yihadista que empieza a ganar territorios en Siria e Irak, con una estructura militar potente y que genera una narrativa y un discurso que puede ser muy sugerente para este perfil”. Además, prosigue, muestran “una idea es absolutamente mesiánica, crean un imaginario colectivo, basado con ideas muy radicales y fuera de cualquier doctrina musulmana interpretada como Dios manda.” El mensaje que crean es fácil de entender para este segmento de la población. “Occidente es decadente, no respeta el Islam, no ofrece oportunidades para trabajar, en cambio, nosotros luchamos contra la desigualdad”, apelan los yihadistas, según el politólogo, que añade que también utilizan el discurso del victimismo por la situación de Siria e Irak, que aseguran que es consecuencia de las políticas occidentales en la región.

Caravana de milicianos del EI en la ciudad siria de Raqqa / GTRES

Caravana de milicianos del EI en la ciudad siria de Raqqa / GTRES

En el caso de las mujeres, además, resaltan a su papel como “garante de la segunda y de la tercera generación”, detalla Garroum. “Pasaba lo mismo en la formación de los estados nación de los países europeos. Cuando se crearon la idea de la mujer es justamente la de la nación (…), la que garantiza la creación de nuevas generaciones de nacionales”, relata. En el caso del Califato del EI, enfatiza, pasa lo mismo, “la mujer no combate, pero es clave en la sociabilización en el califato”.

Así pues, la situación en sus países de origen, como el discurso de los yihadistas acaba propiciando que “estos jóvenes, y muchas chicas también, deciden unirse al EI, que les da una seguridad social, el convencimiento que la gente que se van a encontrar es igual que ellos, tiene sus mismos problemas y los van a entender”, precisa Garroum.

Por su parte, Meseguer subraya que como el EI tiene esta misión de crear un Estado Islámico, no sólo busca combatientes, sino también quiere reclutar perfiles profesionales como ingenieros para explotar los pozos de petróleo que están bajo su control. “Tienen un Linkedin (una red social de trabajo) propio”, asegura el periodista.

¿Cómo los captan?

En ambos casos el sistema de captación es el mismo: las redes sociales. Pero, Meseguer alerta que existe una diferencia clave entre ambos casos. Los kurdos son más de hacer pedagogía, explicar el conflicto y apelar a la solidaridad internacional, pero no utilizan una campaña de captación como si hace el EI. Los kurdos en Siria tienen el portal de Facebook Lions of Rojava (la zona que ocupan en ese país), donde te dicen qué tienes que hacer para llegar a Siria. “Aquí lanzan el mensaje, pero es una decisión individual”, apunta el periodista.

En el caso del EI, en cambio utilizan una campaña de comunicación muy potente y dirigida a un público muy concreto: jóvenes que están “en un proceso de formación o de construcción de la personalidad, que se sienten repudiados en sus países y no están integrados en la sociedad”, puntualiza Meseguer. En este contexto, los “intentan atraer con la idea de que encontraran un sitio donde serán alguien, porque están creando un nuevo Estado”.

El periodista, quien contactó con unos yihadistas a través de Internet para un artículo en Vice News, explica que no es complicado acceder a ellos a través del Twitter o el Facebook. “Simplemente vas al Google Transaltor, pones el nombre en árabe y lo buscas en las redes sociales”. Además, hay cuentas de combatientes españoles y escritas en castellano. Algunos de estos perfiles en las redes sociales la policía los borra “para que no hagan un efecto de llamada”, pero “otros los deja abiertos para monitarizarlos”, explica Meseguer.

Y cuando vuelven ¿qué pasa?

A la vuelta, en la mayoría de ambos casos les espera la cárcel. A Paco y al comandante Martos, que fueron a luchar contra los kurdos, la policía les detuvo en Madrid por no respetar la neutralidad de España en un conflicto. En febrero, las autoridades españolas también detuvieron ocho combatientes españoles que se fueron a luchar a Ucrania y que se habían unido a las milicias separatistas que combaten al gobierno de Kíev. En esa ocasión, los dejaron en libertad con cargos, pero se enfrentan a un juicio por los delitos de tenencia de armas y explosivos, así como atentar contra los intereses de España.

En el caso de los yihadistas, el destino es el mismo, la cárcel. Cada país europeo tiene su propia legislación al respecto, pero suelen ser juzgados por delitos de terrorismo de pertenecer a una organización terrorista.

Mañana le ofreceremos una segunda entrega que versará sobre cómo se construye el Estado Islámico.