¿Cómo se ha creado el Estado Islámico?

¿Cómo nace el Estado Islámico? ¿Cómo se organiza? ¿Quién lo compone? ¿Qué papel juega la mujer? Estas y otras preguntas le intentaremos responder en el artículo de hoy sobre la gobernanza y sociabilización del Estado Islámico, que emula las estructuras que componen un estado.

Una bandera del EI ondea en el centro de la ciudad iraquó de Ragua / GTRES

Una bandera del EI ondea en el centro de la ciudad iraquó de Ragua / GTRES

Estado Islámico de Siria e Irak (ISIS), Estado Islámico (EI) o Daesh en árabe son las múltiples formas con las que se conoce a este grupo yihadista asentando en el norte de Siria e Irak. Este grupo armado no tan sólo ha conseguido crear su propio estado o califato islámico, sino que, además, controlar alrededor de la mitad de territorio sirio y la tercera parte del iraquí.

¿Cómo nace EI?

Las semillas para la futura creación de este grupo radica en la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos en 2003 y el derrocamiento del que era su presidente Saddam Hussein desde hacia 24 años. En Irak la mayoría de la población chiita y Husssein era sunita. Con la formación del nuevo gobierno se acordó que las tres grandes culturas del país estuvieran representadas en el poder: el Jefe del Estado es kurdo, el primer ministro chiita y el presidente del Parlamento sunita. Con esta decisión, algunas facciones sunitas sintieron que no estaban suficientemente representadas en el gobierno.

Todo esto conllevó la creación de milicias rebeldes armadas que luchaban tanto contra las tropas estadounidenses como las fuerzas estatales. En este contexto apareció, Al-Qaeda en Irak. Por eso, tal como explica el periodista especializado en Oriente Medio, David Meseguer, no es de extrañar que “mucha gente de la cúpula del EI proviene del partido Baaz de Saddam Husseïn, que se convierte en insurgencia armada” con la llegada de las tropas estadounidenses.

Con en el inicio del conflicto sirio, Al-Qaeda en Irak se expandió hacia el país vecino y es cuando cambió su nombre por el del Ejército de Irak y el Levante (ISIS). Este grupo, principalmente, estaba conformado por combatientes extranjeros, mientras que el Frente al-Nusra, también vinculado Al-Qaeda, por sirios. Ambos se empezaron a disputar el poder en este país y, finalmente, el máximo líder de la organización, Aymán al-Zawahiri, optó por al-Nusra.

A partir de entonces, el ISIS empezó su propio camino y se desvinculó de Al-Qaeda. El 29 de junio de 2014, coincidiendo con el inicio del mes del Ramadán, proclamaron el Estado Islámico en el norte de Siria e Irak y el líder de ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, fue nombrado su Califa. Con la idea de expandirse por el mundo árabe, decidieron sacar las referencias de Irak y Siria en su nombre. Actualmente controlan ciudades tan importantes en siria como Palmira, Raqqa, donde han instalado la capital del califato, o las iraquíes Mosul, Faluya o Tikrit, donde nació Hussein.

¿Por qué cuaja en la región?

A parte del uso de la violencia, una de las claves para que el EI triunfe también es que ha sabido llegar a zonas en las que el Estado no penetraba, ya que son las periferias sunitas de Siria e Irak, que quedan alejadas del poder central. Esto, dice el politólogo especialista en el mundo árabe Gabriel Garroum, ha posibilitado que el EI cree sus propias estructuras y modelo de estado.

“Estas zonas de Siria e Irak son tradicionalmente sunitas, conservadoras, tribales en las que el modelo del Estado nación de Siria e Irak no cuadran y, además, la frontera entre los dos países divide muchas tribus que antes vivían unificadas”, detalla Garroum a este blog.

En el caso de Siria, relata, antes del inicio del conflicto, el presidente Bachar al-Asad canalizaba recursos económicos a los jefes tribales para que gestionaran la región, siempre y cuando “tuvieran una cierta sumisión” al estado central. “Es decir, Damasco no tenia una capacidad de penetrar estos territorios no sólo a un nivel administrativo, sino discursivo o narrativo o social”, aclara el Garroum.

Esto conlleva que cuando aparece “un agente político (EI) que sabe moverse mejor en esas arenas movedizas de áreas tribales que no entiende de administración central ni secular, pues reciba mucho apoyo de las bases”. Esto, además, le reporta una clara ventaja al EI, ya que estas bases “conocen el territorio y tienen el expertise en Siria y en Irak”. Asimismo, unido a que ambos países viven sumergidos en un ecosistema de guerra, las personas que habitan estas zonas solo aspiran que haya “seguridad, pan y no quieren metralla, por lo que a mucha gente le da igual si les gobierna el EI o Al-Asad”.

Su sistema político

Precisamente, Garroum realizó el verano de 2014 su tesis de máster sobre la gobernanza del Estado Islámico en Raqqa. Eligió esta ciudad porque en ese entonces era la única capital de provincia que los yihadistas controlaban y, además, llevaba seis meses sin que fuera atacada ni por las tropas gubernamentales ni EEUU, por lo que ahí pudieron desarrollar su modelo de Estado.

Captura

Combatientes del EI apuntant a soldados iraquíes capturados en la ciudad de Tikrit / GTRES

“Ahora en Raqqa estamos en la situación que EEU y otros países han bombardeado la zona, ha habido destrucciones dentro del EI, entonces ahora la gobernanza no es ni tan sencilla, ni tan extensa ni tan robusta como hace un año”, puntualiza.

Pero bien, dicho esto, el politólogo especifica que para gobernar su propio Estado, los yihadistas se basan en tres pilares: uno es la violencia, no solo para eliminar la disidencia sino como método para socializar a la gente; luego una estrategia de difusión de mensaje religioso o ideológico, que no se diferencian el uno del otro; y el último es la creación de una red de instituciones y provisiones de servicios sociales. Precisamente, este último factor es el que “ofrece una imagen de generación de Estado, de una administración que da respuesta a las necesidades a la población local”, asegura.

En esta ciudad, el EI consiguió crear un sin fin de administraciones y servicios sociales como el de atención al consumidor, una tesorería, oficinas que gestionaban los impuestos, todo tipo de policía desde la del tráfico a una moral, hospitales, escuelas o incluso campos de entrenamiento para combatientes. “En su momento llegaron a desarrollar un sistema bastante robusto y poco a poco van perdiendo capacidad de control. Sin duda, los bombardeos han acabado de tener sus repercusiones y, además, las dinámicas militares influyen en la capacidad de gestionar el territorio”, explica.

El proceso de socialibilización

Para Garroum uno de los grandes secretos de que en tan poco tiempo el EI se haya posicionado mejor que Al-Qaeda, es su campaña de comunicación y de sociabilización. Al-Qaeda, a diferencia del EI, “tiene una estructura rígida y por eso tardan en atentar, aunque cuando lo hacen tiene una mayor repercusión”, opina Garroum. En cambio, “EI ha conseguido crear una marca y, para tener conexiones con él, tan solo tienes que coger la bandera y hacer la acción”.

Pero más allá de eso, también ha construido un complejo sistema comunicativo que se basa en vídeos de calidad elaborados por jóvenes occidentales y que están en diferentes lenguas como el árabe, el inglés, el francés, el turco o el alemán.

“Mientras que Al-Qaeda no deja de ser un grupo terrorista, el EI es mucho más. Ha creado un sistema político, social, con unas áreas determinadas y unas fronteras, más o menos móviles por las dinámicas del conflicto, pero con una idea holística, que atrae a varias personas”, asegura el politólogo.

Pero en todo este engranaje también es crucial el proceso de sociabilización. En este contexto, el periodista Meseguer detalla que hay familias enteras que se van a los territorios del EI porque les ofrecen una casa o les prometen ayudas para ellos y sus hijos. A las parejas les ayudan económicamente para que se casan y hasta les regalan un viaje de novios en las zonas que controlan como puede ser “ir unos días a bañarte al río Eufrates cerca de la ciudad de Raqqa”, dice Meseguer.

En este sentido, explica Garroum que los miembros del EI también quieren destacar “la normalidad que del día a día” en los territorios que dominan, por lo que existen vídeos y fotografías de “niños en parques de atracciones, hombres haciendo sus negocios, mujeres comprando sus tomates, burócratas preparando carreteras y en los que se muestra casi una imagen bucólica” de esta zona controlada por los yihadistas.

Pero además construyen una sociedad con un ideario colectivo en el que cada uno tiene su función. En el caso de los hombres se utiliza un mensaje que apela a la violencia, porque la finalidad es demostrar que el EI es efectivo. “Tenemos una idea determinada, la vamos a aplicar y somos efectivos a la hora de aplicarla”, este es el argumento que muestran, según Garroum.

En el caso de las mujeres, en cambio, se les quiere demostrar que en los territorios del Estado Islámico se vive una situación de normalidad. Por eso, a través de cuentas de Facebook, Twitter o blogs las mismas mujeres animan a sus homólogas occidentales a irse a Siria o Irak. En estas redes sociales se les vende la idea que la vida en este lugar es “bonita”, “sencilla”, “tienen todo lo que necesitan” porque “les pagan” y “las entienden.”

Y es que para los yihadistas es crucial que las mujeres acudan a las tierras que controlan, porque ellas tienen “un papel muy importante, el de pervivir en el califato”, no tan solo para engendrar a los futuros combatientes, sino también para “socialibilizar a los hijos, así como generar una imagen de sociedad normal con sus hombres, mujeres y hijos”, resalta Garroum.

Pero más allá de esto, Meseguer asegura que la función de la mujer es ser “el objeto del hombre y tiene cero autonomía”. A diferencia de lo que pasa con las milicias kurdas, donde hombres y mujeres luchan codo a codo, en el caso del EI esto no es así y “tanto en el frente como en la vida pública el papel de la mujer es puramente testimonial”. Aún así, afirma Meseguer que en Raqqa si que existe un cuerpo de policía especial femenino que “vela para que las mujeres cumplan las normas”

¿Cómo se finanza el EI?

Principalmente, el EI se finanza de la venta ilegal de petróleo. En las zonas que controlan los yihadistas hay algunos de los principales pozos petrolíferos tanto de Irak como de Siria. La exportación de este recurso, le genera al EI unos 36 millones de euros mensuales, más de uno al día.

Pero además, reciben donaciones de simpatizantes, mayoritariamente de los países del Golfo. En muchas de las monarquías árabes de la zona como Arabia Saudita o Catar, enfatiza Garroum, existe la creencia que para ser un buen musulmán debes de dar dinero a grupos religiosos. En muchos casos, las ayudas de estas personas (algunas de ellas lo saben y otras no) acaban yendo a parar a grupos que luchan en Siria o Irak como puede ser Al-Qaeda o el EI.

Para Meseguer el fin del EI solo tiene una posible solución y es que se cree un gobierno fuerte con fuerzas de seguridad fuertes que combatan estos grupos. Pero este Estado también tiene que ser inclusivo y con ayudas sociales para toda la población para que nadie se sienta excluido. “Esto hará que (los que habitan aquí) no sean atraídos por otras organizaciones”, sentencia Meseguer.