Más allá de la sangre: palestinos e israelíes que viven en paz

La escalada de violencia entre Israel y Palestina vuelve a llenar las páginas de los periódicos. Aparece y desaparece con la pasmosa facilidad con la que nos hemos acostumbrado a ver la muerte en directo, por televisión. El conflicto más antiguo de nuestra era sigue masacrando vidas, escalando en la espiral del odio y violando con total impunidad cada resolución de la ONU, ante la inacción de la comunidad internacional.

Equipo femenino de Runners without borders / Itay Akirav

Equipo femenino de árabes y judías / Runners without borders: Itay Akirav

Todo lo que planea sobre Oriente Medio son sombras. Pero incluso aunque todo parezca sombra, sigue necesitando la luz. Hablando con Ofer Laszewicki, compañero y amigo periodista, mientras estaba en Israel escribiendo historias de esa fantástica tierra, comprendí que los medios entramos en esa espiral. No, el periodismo no está para ser responsable, está para contar lo que pasa. Pero no neguemos que hay cierta obsesión con la sombra y a veces nos convertimos en buscadores de sangre. Si, además, le damos la vuelta a la tortilla, veremos que por lo general la noticia es que un hombre muerda a un perro y no al revés; así que por excepcional, puede que haya llegado el momento de que la luz entre Palestina e Israel ilumine con sus buenas noticias nuestras portadas más a menudo. Así que no se me ocurre otra idea mejor que reseñar dos proyectos que, poco a poco, tienden el puente que separa a dos pueblos condenados a entenderse o desaparecer.

Media hora al norte de Tel Aviv, en Kfar Vitkin, Hummus Bar decidió hace algo más de 15 días ofrecer un 50% de descuento a los judíos y árabes que se sentaran a comer juntos. En su facebook, como recogía Takepart, colgaron un post en el que anunciaban así la oferta: “¿miedo a los árabes? ¿miedo a los judíos? Para nosotros no hay árabes ni judíos, estamos con las personas”. Con casi 8.000 me gusta, la idea tuvo tanto éxito que el restaurante ha lanzado un nuevo órdago e invita a todos los restaurantes de hummus del mundo a poner en marcha este 50% de descuento a árabes y judíos que compartan algo más que mesa.

Equipo masculino de Runners without borders / Itay Akirav

Equipo masculino de Runners without borders / Itay Akirav

Runners without borders es otra de las iniciativas que quieren hacer germinar la paz entre árabes e israelíes. Israel Haas y Shoahana Ben David han conseguido conectar a jóvenes que viven en el este y el oeste de Jerusalén a través del running. Fue justo después del “terrible” verano de 2014, como lo define Haas en conversación con este blog. Querían construir algún tipo de lazo entre los dos extremos de la ciudad y como lo que les gustaba era correr, decidieron crear un grupo conjunto de judíos y árabes corredores.

“Puedo decir que no fue fácil, pero al final la gente vino”, cuenta Haas. Al proyecto se ha unido tanta gente que el equipo de las chicas participó el año pasado en la maratón de Milán y el de los chicos lo hizo en la de Berlín. Son entre 10 y 12 personas por equipo, divididas en cuatro equipos, los de chicos y chicas hasta 18 y los de hombres y mujeres a partir de los 20. Su plan en el futuro es llegar a contar con 20 personas por equipo e incluso conquistar otro sueño: “que nazcan nuevos equipos mixtos en ciudades en zona de conflicto como Haifa, Tel Aviv o Jaffa”, concluye Haas.

Cuando conoces al otro, el miedo se desmonta. Iniciativas como estas son, a pesar de todo, escasas y minoritarias. Con el ánimo de darles bombo, os preguntamos: ¿conocéis otras? ¿nos animamos a que la luz gane a la sombra?