Bombardear, ¿la solución al Daesh?

Hollande, tras los atentados de París: "Francia está en guerra" / YOAN VALAT - EFE

Hollande, tras los atentados de París: “Francia está en guerra” / YOAN VALAT – EFE

París: nuevo objetivo de los atentados de Estado Islámico. También Beirut, aunque cuando ocurre allí parece que estamos más curados de espanto. Centenares de nuevas muertes en nuestro planeta provocadas por el terrorismo, por el odio. Menos de 72 horas después Francia respondió, con bombardeos, en la localidad Siria de Raqqa, considerado el epicentro del “califato” del Daesh, o Estado Islámico. La decisión de Hollande de responder con bombas ha provocado una gran controversia, tanto en la política como en la sociedad. “¿Es que no hemos aprendido nada de Irak?”, dicen unos. “¿Es que existe otra solución eficaz?”, plantean otros. Ante todo, conviene hacer un análisis del antes y del ahora y trasladarnos, con toda la información de la que disponemos, al origen del problema.

¿Por qué hemos llegado hasta aquí?

Existe un vídeo en la red que explica, en sencillos mapas, el conflicto en Siria, y que se ha vuelto muy viral. Independientemente de si es más o menos fiel a la realidad, uno de los aspectos que remarca es el enorme conflicto económico (y, por tanto, de poder) que generan el petróleo y el gas en Oriente Medio. Ese conflicto ha ido generando dos bandos más o menos definidos (existen otros intereses que les separan de sus propios aliados, pero esa ya es otra historia): Irán, Siria y Rusia, por un lado, y Arabia Saudí, Estados Unidos e Israel, por el otro. En medio estaría Turquía que, si bien se inclina más hacia el segundo grupo, mantiene conversaciones fluidas con Putin. ¿Qué pinta Siria en todo esto? Uno de los principales motivos que convierten al país persa en el epicentro del conflicto, más allá de los gasoductos, es que, mientras que los misiles de Israel alcanzan Irán, los de Teherán tienen que situarse en Siria para alcanzar Israel. Y sí, tanto el iraní como el sirio son países chiíes, pero ese no es el origen fundamental del pacto, porque si algo hemos aprendido estos días es que el conflicto tiene que ver con todo, menos con la religión.

Cuando Bachar Al-Assad comenzó a bombardear a su población, Estado Islámico se convirtió en el mayor problema del dictador en Siria. Ahora, viendo el interés de los países occidentales en acabar con Al-Assad, que comparten Israel y las monarquías del golfo pérsico (sí, en esto se entienden), las “teorías de la conspiración” que apuntan a que el Daesh es una creación made in USA empieza a cobrar realismo para muchos. Quizás no tanto una creación desde sus cimientos, pero sí algo que existía y que fue fomentado, interesadamente, por Occidente. Y que, obviamente, se le ha vuelto en contra. La escritora y politóloga iraní Nazanín Armanian, en España desde 1983, es una de las defensoras de esa teoría: “Se está preparando un gran despliegue de la OTAN para atacar Siria”, señaló el pasado sábado en una conferencia en Vigo, organizada por Implicadas no Desenvolvemento, y aseguró que “hasta que no consigan dominar Siria no van a parar”, convencida de que la guerra en Oriente Medio “no ha hecho más que empezar”. También afirmó que Estado Islámico “no son islamistas ni religiosos”, sino “mercenarios de las guerras de Libia, Siria, Yemen o Somalia. Son siempre los mismos, pero cambian de nombre para cada función”. En este contexto, Armanian añadió que Estados Unidos, por su parte, “tiene planes de volver de nuevo a Irak y Libia”. Según esto, ¿bombardear Siria es la solución? ¿O, más bien, el inicio de una nueva guerra mundial motivada por puros intereses económicos?

El precedente de Irak

Es inevitable acordarnos de la guerra de Irak cuando escuchamos el discurso belicista de Hollande quien, no conforme con ponerse a tirar bombas por su cuenta en Siria, ha apelado a la cláusula de defensa mutua del Tratado de la Unión Europea, poniendo en aprietos a algunos dirigentes de la UE, que no quieren ni oír hablar de ir a la guerra. En España, por ejemplo, donde se avecinan elecciones (a pesar del pacto antiyihadista firmado por Rajoy y Pedro Sánchez, que no deja claro si contempla una intervención militar). David Cameron, por su parte, podría apuntarse al bombardeo. Pero si algo ha sonado con claridad estos días en toda Europa ha sido el NO a la guerra. Al menos entre el grueso de la población civil y algunos partidos de izquierdas, como Izquierda Unida y Podemos en España o el líder laborista Jeremy Corbyn en el Reino Unido.

¿Alguien se acuerda del balance de la guerra de Irak? Tranquilos, que para algo está la hemeroteca: en poco menos de 10 años, más de 100.000 civiles muertos y 2,2 millones de desplazados. ¿Cómo está ahora Irak? Sigue siendo un país políticamente dividido, con muchas milicias activas y oleadas de violencia, protagonizada actualmente por el Daesh. Recordemos que Irak es uno de los países más castigados por el terror de Estado Islámico. Según esto,¿bombardear Siria es la solución? ¿O, más bien, el empeoramiento de la situación de los sirios durante y después de esta nueva guerra?

¿Acabar con el Daesh?

“Ya pueden ‪#‎Francia‬, ‪#‎Rusia‬ y ‪#‎EEUU‬ lanzar todo su arsenal de bombas en ‪#‎Siria‬ que el ‪#‎ISIS‬ seguirá vivo”. Este tuit lo escribió hoy mismo el periodista Mikel Ayestaran, quien trabaja de freelance en Oriente Medio y es noticia estos días a raíz de su entrevista en el programa Salvados, que no tiene pérdida, dada su amplia experiencia sobre el terreno (si no la habéis visto, os la recomiendo).

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Hay varios motivos que explican lo difícil que es acabar con Estado Islámico. Entre ellos, que en estos momentos hay yihadistas repartidos (y moviéndose a sus anchas) por distintas áreas del planeta. Así lo muestra la exhaustiva investigación policial de esta semana en toda Europa, con pistas en Bélgica, Alemania y Francia sobre un mismo atentado en París. O los terroristas “voluntarios” quienes, sin pertenecer formalmente al Daesh, cometen atentados en su nombre. Y que, a pesar de la criminalización de los refugiados llevada a cabo por partidos políticos y determinados colectivos sociales, estamos viendo que el supuesto autor intelectual de los atentados de París, lejos de llegar en patera, nació en el mismísimo corazón de Europa. ¿Cuántas sedes del Daesh habría que bombardear para acabar definitivamente con él? ¿Qué hacemos con los terroristas que, conquistados por el mensaje de los proclamadores del “Califato”, ponen bombas por su cuenta? ¿Y con el adoctrinamiento del odio que Estado Islámico está inculcando a jóvenes musulmanes de todo el mundo?

Ante este panorama, ¿de verdad la guerra es la solución al Daesh? ¿Y qué pasa con la educación para la paz? ¿Y con la justicia y la igualdad de oportunidades? Pues claro que lleva más tiempo. Por eso urge iniciarlo cuanto antes.