¿Stop radicalismo o caza de brujas?

Opinión

Captura de pantalla de la web Stop Radicalismos

Captura de pantalla de la web Stop Radicalismos

Si esta semana, el jueves era el Día Mundial de los Derechos Humanos, parece que caminamos hacia un mundo más inhumano. Ya no solo por las crueles imágenes que dejan guerras como las de Siria o de los miles de refugiados que llegan de ese país, Afganistan o Pakistán, sino también por la respuesta de una parte de la sociedad europea y estadounidense.

Los atentados de París propiciaron un avance del partido xenófobo de extrema derecha Frente Nacional en las elecciones francesas del pasado domingo. Por su parte, el candidato republicano Donald Trump a las primarias de este partido, proponía esta semana prohibir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos. Menos mal que nos queda Facebook, y su creador Mark Zuckeberg que los acogió en su red social con un “todos los musulmanes son bienvenidos”.

“Después de los ataques de París y el odio de esta semana, sólo puedo imaginar el miedo musulmanes sienten que van a ser perseguidos por las acciones de los demás”, decía el creador de Facebook, a la vez que aseguraba: “Si eres musulmán en esta comunidad, como líder de Facebook quiero que sepas que siempre serás bienvenido y que pelearemos para proteger tus derechos y crear un ambiente seguro y pacífico a tu alrededor”.

Sin embargo, tal vez el broche de oro, se lo llevó el gobierno español a principio de este mes con una medida estrella para combatir el radicalismo que ha pasado de puntillas por la prensa. Y es que el gobierno de este país ha pedido la colaboración ciudadana para que denuncie los “posibles” casos de radicalización de una persona, es decir, detectar supuestamente los potenciales yihadistas, explica este ministerio en un comunicado.

Para ello, ha lanzado la campaña Stop Radicalismo, que se puso en marcha el pasado 4 de diciembre, y utiliza las nuevas tecnologías para que un ciudadano pueda denunciar los 365 días de la semana y las 24 horas del día los casos de radicalización al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

Captura de la aplicación

Captura de la aplicación

“Estos tres canales de comunicación serán un teléfono público y gratuito, que no dejará señales además para que no haya posibilidades de eventuales consecuencias o represalias posteriores; una página web a la que se podrá interconectar; y asimismo dentro de la aplicación Alercops, que ya está en vigor y está teniendo mucha eficacia, pues un botón que activará también de forma secreta al CITCO cuando una persona crea tenga conocimiento de un proceso de radicalización”, detallaba recientemente el ministro según un vídeo que recoge el diario El Mundo.

En la página stop-radicalismo se especifica que sirve, por un lado, para “comunicar cualquier incidencia o problemática que, posiblemente, suponga el inicio o desarrollo de un proceso de radicalización o de gestación de conductas extremistas, intransigentes o de odio por razones racistas, xenófobas, de creencias, o de ideologías”. Por otro, también da la opción de denunciar la “extrema situación de radicalización de un individuo o su posible desaparición y salida/entrada del territorio nacional hacia/desde zonas de conflicto bélico”

La pregunta que me viene a la mente es ¿quién decide lo que es radicalización? ¿Qué parámetros o criterios lo marcan? ¿Puede propiciar confusiones y denuncias por equivocación? Y la otra cosa que me perturba es que las denuncias son anónimas, secretas y no se pueden rastrear. ¿Esto puede conllevar a que la gente presente denuncias falsas contra sus vecinos?

Dejar en manos de los ciudadanos algo que debe estar en la de especialistas me parece muy peligroso, la ignorancia y la envidia son muy atrevidas. Esto se puede acabar convirtiéndose en una caza de brujas, perdón de musulmanes. Esperemos que en España hayan más Zuckebergs que no Trumps.