¿Qué le diré a mi sobrina?

OPINIÓN/ANÁLISIS

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Una manifestación contra las violaciones en la India, uno de los países con más abusos sexuales del mundo / Archivo 20 Minutos

Estos días va a nacer mi sobrina. Tal vez es un post muy poco ortodoxo para una blog de política internacional, pero varios acontecimientos recientes me han llevado a reflexionar y pensar qué mundo va a ver mi sobrina y qué condiciones se va encontrar por el simple hecho de ser mujer.

Este martes hemos celebrado el día Internacional de la Mujer, un ocho de marzo más, donde todas las webs de diarios, medios o incluso empresas o comercios se llenan de palabras como los derechos de la mujer, la igualdad, pero la realidad es que esto no es así y está muy lejos de que esto cambie, porque la desigualdad entre ambos sexos es una realidad enclavada en todas las culturas y religiones y las violaciones son una lacra que se extiende de norte a sur y de este a oeste.

Era la una y media de la madrugada en Honduras, dos hombres entraron en la casa de la activista y ambientalista Bertha Cáceres en la Esperanza, al oeste del país. Le dispararon y la mataron.

En 2014 asesinaron, como mínimo, 116 ambientalistas en todo el mundo, tres cuartas partes de ellos en América Latina, especialmente, en Honduras, Brasil y Perú, según explica la BBC. Por otro lado, del 2002 al 2014, en Honduras mataron a 111 activistas defensores del medio ambiente. “Más de 80 tuvieron lugar sólo en los últimos tres años en una región, Bajo Aguán”, explicó Chris Moye, de Global Witness, a la cadena británica.

En este contexto, podemos decir que Bertha Cáceres no fue asesinada por ser mujer, la mataron por defender los derechos de la naturaleza. Sin embargo, antes de su muerte fue amenazada de violación. Eso sí que fue por ser mujer. A los ambientalistas hombres no les amenazan con violarlos.

Y es que la violación como todo el mundo sabe es un arma de guerra que principalmente se utiliza contra la mujer. Así ha sido en países y en conflictos como el Congo o Angola y ahora está sucediendo en Siria. Donde los hombres son asesinados directamente, mientras que las mujeres se las quedan como trofeos de guerra para violarlas una y otra vez al placer de los combatientes.

Parece, que mi sobrina tampoco podrá viajar sola. Tal como explicaba Verónica Furlan en este blog. Dos jóvenes argentinas, María Menegazzo y María José Coni, de 21 y 22 años, recorrieron con dos amigas más Sudamérica. Se quedaron unos días solas en Ecuador, en el pueblo de la costa del Pacífico Montañita. Ahí no se sabe muy bien por qué fueron a parar a casa de dos hombres. Uno de ellos intento abusar de una de las jóvenes que puso resistencia y la mató. Luego asesinaron también a la amiga.

Si hubieran sido dos hombres viajando solos por América Latina, seguramente no hubieran tenido este trágico final porque nadie habría intentado abusar de ellos. Más allá del hecho que eso les pasó por ser mujeres, es sorprendente la respuesta de algunas personas en las redes sociales donde se han utilizado argumentos como: esto les pasó por ir solas, dos mujeres no pueden viajar solas, seguro que lo estaban buscando o que iban bebidas o drogadas. Tentaron al diablo, este es el argumento que justifica este atroz crimen como recoge el excelente artículo de Cristina Villagómez en el diario ecuatoriano La República.

Pero esta idea de que la mujer no puede ir sola en la calle no es único en sociedades latinoamericanas, sino también se reproduce en sectores de la poblaciones como Estados Unidos o en países europeos. El estadounidense Roosh Valizadeh, defendía en marzo del año pasado en su blog que la violación sea legal porque, según argumenta, esto hará que haya menos abusos sexuales contra las mujeres.

“Con mi propuesta, si la violación es legal, una chica protegería su cuerpo de la misma manera que protege su bolso y su móvil. Si la violación es legal, una chica no entraría en un estado de deterioro mental en el cual no se puede resistir a ser arrastrada a una habitación por un hombre”, son algunos de los argumentos que utiliza Valizadeh para legalizar el abuso. Además, también defiende que esto haría que las mujeres no vistieran con ropa inapropiada o salieran solas a la calle.

Valizadeh ahora hace encuentros a nivel mundial y el 6 de febrero estuvo en Barcelona para explicar su modelo de sociedad patriarcal, en el que el hombre está por encima de la mujer.

Y este es leitmotiv de todas las culturas, una y otra vez. La culpa de la violación siempre recae en la mujer, como recordaba de manera satírica la película Airbag para justificar el sexo con menores: Si es que la culpa es de los padres, que las visten como putas.

En 2013, en España hubo 1.298 violaciones denunciadas, es decir, tres al día, una cada ocho horas, según unas cifras que recoge el diario El Mundo del ministerio de Interior. Por otro lado, hace dos años se denunciaron un total de 329.708 violaciones en todo el mundo, según Taringa. El país con un mayor número de abusos sexuales denunciados fue Estados Unidos (95.136), seguidos de Sudáfrica (52.425), Canadá (24.350), Australia (24.350) e India (15.468). Estos son el Top Five de países de una lista de 25 que publicó Taringa en una información de hace dos años.

Por su parte, Nueva Delhi es una de las ciudades con más violaciones del mundo. En 2015, cada cuatro horas se denunció una violación en la capital de India y cada dos un abuso sexual.

Y eso, es lo que me duele, que cuando mi sobrina crezca, le tendré que explicar que por ser mujer tendrá que tener más cuidado que un hombre. Podrá viajar y le animaré que lo haga, porque no hay nada mejor que conocer mundo, pero que tendrá que hacerlo con cuidado. Cuando salga por las noches con sus amigas, tendrá que tomar más precauciones que si fuera un chico, ya que por desgracia en el mundo que vivimos todavía hay muchos hombres que creen que por el simple hecho de ser HOMBRE pueden humillar y abusar de una mujer.