¿Es real la amenaza del terrorismo nuclear?

Barack Obama con el primer ministro de Malasia, Najib Tun Razak.

Barack Obama con el primer ministro de Malasia, Najib Tun Razak.

La semana pasada tuvo lugar en Washington la IV Cumbre de Seguridad Nuclear en la que participaron 86 países y cinco organizaciones invitadas. Pocos días después de los atentados de Bruselas, el tema central del encuentro fue cómo evitar que los yihadistas se hagan con el control de armas nucleares o materiales radioactivos con los que podrían llegar a crear bombas sucias, es decir, explosivos que incluyan elementos radioactivos.

Para ello, al final del encuentro se firmó la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear (IGTN, en sus siglas en inglés). Básicamente, con esta acuerdo, los países firmantes se comprometen a cooperar y compartir información en materia nuclear. Con ello, se quiere fortalecer la capacidad mundial para “prevenir, detectar, disuadir y responder al terrorismo nuclear”, resalta el acuerdo publicado en la web de la Casa Blanca.

Además, el IGTN insta a los países firmantes que elaboren actividades multilaterales orientadas a elaborar conjuntamente planes, políticas, procedimientos operativos y la “interoperabilidad” entre las naciones asociadas.

Tal como se detalla en el acuerdo, principalmente, esto se conseguirá con la cooperación mutua, pero también elaborando talleres conjuntos, intercambiando conocimientos y compartiendo información sobre las actividades nacionales y multilaterales en materia de seguridad nuclear.

La seguridad nuclear es un tema que preocupa al presidente estadounidense, Barack Obama, como el mismo reconoció durante la inauguración de la Cumbre, que se celebró del 31 de mayo al 2 de abril. “De todas las amenazas a la seguridad global y la paz, la más peligrosa es la proliferación y posible uso de armas nucleares”, decía el mandatario de la Casa Blanca.

Sea como sea, la firma del IGTN nace ya coja, porque en este encuentro no participaron ni Rusia, ni Corea del Norte ni Irán. Parece imposible preservar la seguridad nuclear sin estos países, los dos primeros con armas nucleares y el tercero con una fuerte influencia en Oriente Medio, foco de los principales conflictos bélicos actuales. Rusia decidió no asistir porque, opina, que no hubo suficiente cooperación en los días previos a la Cumbre y para prepararla.

¿Pero es factible que el Estado Islámico consiga armamento nuclear? De momento, parece poco probable, según señalaron expertos en el diario El Confidencial, pero no se puede descartar. Una de las posibles vías donde el Estado Islámico u otros grupos fundamentalistas armados podrían conseguir armas nucleares es Pakistán, uno de los pocos estados privilegiados del mundo que tienen este tipo de bombas. En este país, en la parte fronteriza con Afganistán, tienen presencia los talibanes, Al-Qaeda y cada vez más, también, el Estado Islámico.

Pero otra de las cuestiones que también preocupa es que los yihadistas puedan adquirir materiales radioactivos, en centrales nucleares, en laboratorios o hospitales. Con estos elementos podrían elaborar las bombas sucias.

En este caso, estos materiales se podrían conseguir, prácticamente, en cualquier país. Sin ir más lejos, dos días después de los atentados en Bruselas, unos desconocidos mataron a un guardia de seguridad de una central nuclear en la ciudad de Charleroi, también en Bélgica, y le robaron su tarjeta. Aunque la tarjeta fue desactivada, aún no se conoce quiénes fueron los autores del crimen.

Más dinero para Ucrania

Pero más allá de la importancia de preservar la Seguridad Nuclear, sin duda, para que el mundo sea más seguro se debe de empezar a no financiar guerras, algo que parece que Estados Unidos sigue sin entender.

En el marco de la Cumbre, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que entregará 335 millones de dólares más al gobierno ucraniano para reforzar la seguridad. El dinero que ahora Washington dará a Kiev se destinará a a financiar entrenamientos, asesores y asistencia no letal. Como anécdota o no, el presidente del gobierno ucraniano, Petro Poroshenko, es uno de los jefes de estado que aparecen en los papeles de Panamá.

Ucrania vive sumergida en un conflicto y es un país totalmente dividido, donde el Este mira hacia Europa, mientras que el Oeste son de etnia rusa, tal como explicábamos recientemente en este blog a raíz de un viaje en la zona. En 2014, los pro europeos derribaron al presidente Viktor Yanukóvich aliado del Kremlin ruso. Dos meses más tarde, en abril, Donetsk y Luganks, dos provincias en la frontera con Rusia, tomaron las armas para pedir su independencia de Kíev y crear sus propios estados.

En febrero del 2015, las dos partes alcanzaron el acuerdo de Minsk, pero la paz sigue sin llegar y este conflicto que, de momento ha dejado más de 9.000 muertos, sigue sin ver luz al final del túnel. Sin duda, mientras que Estados Unidos siga financiado el gobierno de Kíev, tampoco la va a ver.