Buscando a su hijo, el calvario de Mercedes Jurado en Ecuador

Mercerdes Jurado

Mercedes Jurado en una manifestación ante el ministerio de Interior para reclamar que le entreguen a su hijo Álvaro / Imagen cedida por Josep Vecino

La española Mercedes Jurado se divorció de su exmarido Leonardo Ramiro Armas en 2006, con el que tuvo un hijo Álvaro, ahora de doce años. Ella se quedo la custodia del niño, pero ambos tenían la patria y potestad. Sin embargo, Armas la perdió cuando decidió regresar a Ecuador, su país de origen, hace tres tres años.

Durante este tiempo, cada verano Álvaro ha ido a pasar las vacaciones con su padre en el país andino. El pasado verano el 20 de junio cogió un vuelo hacia Ecuador, donde tenia que estar hasta el 31 de agosto. Sin embargo, esta vez fue distinto, no volvió. Quince días antes de que tuviera que regresar el chico, Armas llamó a Jurado para decirle que no le iba a devolver el menor.

A partir de aquí, la madre empezó un periplo para intentar recuperar al hijo. Primero acudió a la policía catalana, los Mossos d’Esquadra, para poner una denuncia, de ahí le comentaron que al tratarse de un país extranjero debía de acudir ante las fuerzas de seguridad españolas. Fue a Madrid donde puso una denuncia por secuestro ante la Policía Nacional. También pidió ayuda al ministerio de Justicia español.

Al final, el 5 de noviembre llegó a Quito para iniciar una batalla por su hijo en los tribunales ecuatorianos. Tras un largo proceso judicial, hace un mes una jueza del Tribunal Provincial de Pichincha resolvió favorable a Mercedes Jurado e indicó que el niño debe de volver a España con su madre.

“La ley dispone el allanamiento del lugar donde se encuentre Álvaro Armas Jurado, sea bien mueble o inmueble de acuerdo a la información que proporcionará la autoridad central el MIES (Ministerio de Inclusión Económica y Social) o la señora Mercedes Jurado Armadas de forma precisa a los agentes señores de la DINAPEN (Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños y Adolescentes) y utilizará los medios necesarios para que se efectúe la entrega de Álvaro Armas Jurado a su madre o autoridad central”, dice la sentencia que nos lee Jurado por Skype desde Ecuador en exclusiva para este blog.

Prosigue: “en caso de oposición del señor Leonardo Ramiro Armas Zea o cualquier persona que lo retenga indebidamente quedará obligado a indemnizar los daños ocasionados”.

Sin embargo, Mercedes Jurado dice que esto no se ha respetado. La española fue acompañada de dos agentes de la Dinapen a recuperar a su hijo en la salida del colegio el jueves 31 de marzo, pero desde el centro educativo le comentaron que el niño ya se había ido en el bus escolar para su casa. Decidieron interceptarlo cuando el niño saliera del vehículo, pero los del centro educativo avisaron al padre que hizo parar el bus y cogió al menor antes de llegar a su destino final.

Finalmente, quedaron ante la Unidad IV del Juzgado para proceder a la entrega del niño. Armas acudió acompañado de familiares y el niño ni tan siquiera bajo del coche. Su padre les decía: “aquí está el niño, ahora sáquenle ustedes”, relata apenada Jurado. Como que el juzgado tenía que cerrar se decidió ir al MIES, para que fueran atendidos por personal de este ministerio. Intervino una asistente social. La escena fue la misma, el niño dentro del coche y el padre pidiendo que si querían lo sacaran, mientras familiares de ellos lo arropaban.

En el párquing del MIES estuvieron más de cuatro horas. En este tiempo, asegura Jurado, la familia de él la insultó y la intentó agredir. Además, afirma que tanto su marido como una tía de él se pusieron agresivos con una trabajadora social del MIES y con la guardia de seguridad.

Los agentes del Dinapen, no hicieron nada para recuperar al niño. Al final tuvo que ser Jurado quien subió al coche con el menor, pero a su lado derecho estaba Armas presionándole para que no se fuera con su madre. Además, delante había una tía de su exmarido grabando todo. Aunque Jurado no quería encontrarse en esta situación ni jugar al mismo juego que Armas, accedió por petición de los mismos policías, cuenta. El chico no quiso bajarse del coche, estaba nervioso y eso es lo que, precisamente, quería grabar la familia de él. Para Jurado el menor actuó bajo la presión de su padre, que todo el rato le decía que no tenía que bajarse de ese coche.

Tras de ello, todos se dirigieron a la Unidad de Flagarancia para buscar un fiscal, porque la policía decía que no actuaba si no había un fiscal delante, pero este no pudo acudir, explica Jurado. Finalmente, uno de los policías del Dinapen se comprometió con Jurado que al día siguiente por la mañana, le entregarían al niño ante la Unidad IV del Juzgado. Tras más de ocho horas, pasada la una de la madrugada, Jurado se fue tal como había venido, sola y sin su hijo, pese que tenía una sentencia donde se dictaba que Álvaro había de irse con ella.

Al día siguiente, nadie se presentó a la Unidad IV, ni los policías del Dinapen, ni el padre ni el niño, dice la española. Al final, Jurado tras acudir con los funcionarios del MIES al Dinapen y a la Unidad de Flagarancia, fue junto a los trabajadores del ministerio, un fiscal, una psicóloga, dos agentes a casa de Armas para recuperar a Álvaro. “Pican a la puerta, no abre nadie, las cortinas cerradas”, relata esta madre. Desde entonces, nadie, ni la policía, sabe dónde está Armas ni Álvaro. El padre no contesta el teléfono y el niño no ha vuelto a ir a clase.

Jurado confiesa que Armas está haciendo todo eso como “una venganza” por haberse divorciado de él. Explica que fue víctimas de maltrato por parte de él. “No podía más y por eso me separé”, espeta la mujer. En estos tres años, Armas le había pedido numerosas veces volver y le decía que fueran a vivir los tres a Ecuador para empezar de nuevo. Ella, por eso, nunca accedió. “Ha esperado tres años a que el niño tuviera doce para poder sacármelo. Me lo dijo él mismo por teléfono”, expone Jurado.

En Ecuador cuando el niño tiene doce años puede elegir si quiere quedarse con el padre o la madre, explica Jurado. Sin embargo, lamenta que no le han dejado hablar con su hijo desde verano, que no sabe nada de él excepto el día del coche. “Le está manipulando y maltratando y se lo permiten”, dice la mujer en referencia a las autoridades ecuatorianas, que según ella están compradas por su exmarido.

Por otro lado, explica que ha acudió a la Embajada española y el consulado español en Quito, pero que no ha recibido ningún tipo de apoyo. Según relata, se reunió con la cónsul hace más de una semana, que se comprometió a estudiar su caso, pero aún no le ha dado ninguna respuesta.

Su familia y su actual pareja le están ayudando para que siga en Ecuador hasta que recupere su hijo y pueda volver con él. Mientras tanto el tiempo corre y va en su contra, porque cada día que pasa es un día más sin Álvaro.

Ahora a esta mujer tan solo le queda la lucha por su derecho de recuperar a su hijo, una batalla que ha saltado a la calle. El viernes 8 de abril, junto algunos activistas, realizó una manifestación ante el ministerio de Interior. Los lunes el presidente de Ecuador, Rafael Correa, asiste al cambio de guardia de Carondelet, el palacio de gobierno. Jurado ya estuvo el lunes pasado ahí reclamando justicia, hoy volverá con su camiseta y un cartel, que ella misma ha hecho para pedir que Álvaro vuelva junto a ella.