La desprotección de los menores no acompañados en Calais

Un migrante espera para saltar una cerca antes de intentar tomar un tren en su ruta hacia Inglaterra, en Calais. (Francia) (EFE).

Un migrante espera para saltar una cerca antes de intentar tomar un tren en su ruta hacia Inglaterra, en Calais. (Francia) (EFE).

“Un niño de once años desaparece y el mundo es cómplice con su silencio”. Este es el artículo que a principios de mes publicaba en The Huffington Post Lliana Bird, del colectivo autoorganizado Help Refugees, sobre la desaparición de Nareem (11), un niño afgano que hasta hace poco se encontraba en el campo de refugiados de Calais y que desapareció el 30 de marzo. “Estaba traumatizado, vulnerable y en necesidad urgente de cuidado. Él era también uno de los centenares de menores no acompañados en Calais que el mundo parece haber olvidado”, escribe Bird en el durísimo artículo.

Esta misma semana Help Refugees ha publicado un censo sobre la situación en el campo de refugiados de Calais. Según la información recogida, en Calais hay 4432 adultos y 514 niños -294 de los cuales son menores no acompañados-.

Múltiples ONG advierten a las autoridades francesas de la necesidad que haya un control y una acogida de estos menores que han migrado solos, sin sus familias, y que se encuentran en una situación extremadamente vulnerable, haciendo de adultos siendo solo unos niños. De hecho, ya hay datos preocupantes del censo que muestran que desde que algunas partes del campo fueron demolidas en marzo, al menos 129 niños han desaparecido.

Desde Help Refugees destacan el riesgo que supone el hecho de no tener un registro y una acogida para estos menores puesto que hace unos meses sabíamos de 10.000 refugiados menores en Europa de quienes se ha perdido la pista desde su entrada, como alertó Europol.

Mohammad Ghannan, de Médicos Sin Fronteras (MSF), escribía en en febrero: “Muchos de los migrantes y refugiados me cuentan que la razón por la que ponen tanto empeño en cruzar el Canal de la Mancha es para reunirse con los familiares que tienen allí. Mientras tanto, durante el tiempo que no lo logran, tienen que vivir en unas condiciones terribles y enfrentarse al día a día con una tremenda frustración”.

Y es que a pesar de que algunos de los menores no acompañados en Calais tienen familiares en el Reino Unido -hecho que permitiría según la legislación europea que su petición de asilo sea transferida a esté país- en muchos casos el proceso es muy lento. Lo lamentaba en una carta a las autoridades francesas Anne Longfield, responsable de la protección de los derechos del niño en Inglaterra, donde aseguraba que “es inaceptable que en estos momentos haya menores esperando hasta nueve meses para saber si pueden o no ir al Reino Unido”.

Citizens UK calcula que de los menores no acompañados en Calais al menos unos 50 tienen derecho a pedir asilo en el Reino Unido para reunirse con sus familiares. Se trata de menores de Siria, Afganistán, Sudán y Eritrea. Si la situación no mejora existe el riesgo que estos menores intenten llegar por su cuenta hasta Reino Unido, por vías no seguras, como por ejemplo colándose en camiones (sin olvidar que estos niños ya han pasado un proceso migratorio solos) o que incluso caigan en manos de mafias.

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