14 de los 25 países del mundo con las tasas más altas de feminicidios están en América Latina y el Caribe

La brasileña Luisa Carvalho, directora de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, señaló que sólo el 2% de los feminicidios en América Latina son castigados y que tanto éstos como otras formas de violencia contra las mujeres en la región siguen en aumento. Estas declaraciones salieron de la presentación a nivel regional del estudio mundial “Prevención de los conflictos, transformar la justicia, garantizar la paz”, un informe de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) sobre la aplicación de la Resolución 1325.

Esta Resolución, aprobada en octubre de 2000, pone de relieve los efectos diferenciados de los conflictos armados en las mujeres, la exclusión de las mismas en la prevención y resolución de conflictos y del mantenimiento y la consolidación de la paz. Por poner un ejemplo de esta notable exclusión, desde 1992 hasta 2011, sólo el 9% de los negociadores en las mesas de negociación de paz eran mujeres. La Resolución también reconoce que las mujeres y las niñas viven los conflictos de manera diferenciada que los hombres, al ser victimizadas de formas particulares en razón de su género.

De los 25 países del mundo con las tasas más altas de feminicidio, 14 están en América Latina y el Caribe. Centroamérica, en especial los países del “Triángulo Norte”: El Salvador, Honduras y Guatemala, son los países de la región que presentan algunas de las tasas de feminicidios más altas del planeta. En El Salvador, 14 de cada 100.000 mujeres son asesinadas por razones de género.  Con el lanzamiento de este estudio, ONU Mujeres promueve la implementación de esta resolución en estos países.Según el informe, el número de mujeres de estos tres países del “Triángulo Norte” que intentaron migrar con sus hijos a EEUU pasó de 12.000 en 2013 a más de 66.000 en 2014.

Uno de los factores que destaca el estudio mundial es el poder de la intervención de las mujeres en la construcción de la paz, también demuestra que la inclusión de las mismas mejora la eficacia en la asistencia humanitaria, y fortalece los esfuerzos en la consolidación de la paz y la recuperación económica de los países.

La labor coordinada tanto de sociedad civil, gobiernos, cooperación internacional y el Sistema de Naciones Unidas es fundamental para erradicar la violencia contra las mujeres. Es necesario que los esfuerzos vayan encaminados a organizar recursos financieros y técnicos para desarrollar programas nacionales y regionales que den respuesta a la violencia y a la impunidad con una perspectiva de género.

La directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luiza Carvalho, durante entrevista concedida a Efe el viernes 4 de marzo de 2016, en la ciudad de Panamá. (EFE)