El Parlamento Europeo tardará un año en investigar los papeles de Panamá

Pleno del Parlamento Europeo / EFE

Pleno del Parlamento Europeo / EFE

Ayer la Eurocámara dio el primer paso para crear una comisión de investigación sobre los papeles de Panamá. Los líderes de los 6 grupos parlamentarios “no nacionalistas”, es decir, los populares europeos, los socialistas, los conservadores y reformistas, los liberales, la izquierda y los verdes, han aprobado en la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara, de la que forma también parte su presidente Martin Schulz, un plan para crear un comité que investigue con 65 eurodiputados. Todavía no es definitivo, porque tendrá que pasar por el voto del pleno el próximo miércoles 8 de junio en Estrasburgo.

Una vez constituido, el grupo tendrá 12 meses para fiscalizar los papeles y averiguar si la Comisión Europea tendría alguna responsabilidad en lo ocurrido, por si podría haber faltado a sus obligaciones. A pesar de ser una iniciativa del partido Los Verdes, el comité lo liderará Burkhard Balz, de la CDU alemana -el partido de Merkel- que se integra en el Partido Popular Europeo, con mayoría en la Eurocámara (221 diputados). Por un lado, Balz es un viejo conocido y temido de la City de Londres, porque en marzo de 2012 debía elaborar el borrador de la nueva regulación para la industria de los seguros y quería exigir a las aseguradoras, que respaldan fondos de inversión, un nivel de liquidez que cubriera los riesgos que corrían. El lobby de la City (en el que se incluyen fondos buitre) lo criticaba diciendo que la exigencia podía suponer rebajar un 20% las pensiones privadas e incluso que forzaba a muchos negocios a establecerse en terceros países. Por otro lado, el alemán ha trabajado durante años en la banca alemana, en Commerzbank AG, donde empezó como becario y terminó siendo el director del departamento de asistencia a clientes institucionales. La UE era uno de ellos.

En concreto, la comisión investigará “las alegaciones de infracción y de mala administración en la aplicación del derecho de la Unión en relación al blanqueo de dinero, la evasión fiscal y la evasión de impuestos” que hayan podido cometer la Comisión Europea o los Estados miembros. El ejecutivo de la UE, que entre sus funciones tiene como principal la de velar por el cumplimiento de las leyes comunes, podría haber fallado a la hora de vigilar que los Estados cumplieran con las normas sobre blanqueo y lucha contra la evasión fiscal.

Pero aunque el pleno de Estrasburgo apruebe la semana que viene que se constituya la comisión, aún tendrá que pasar un año hasta que conozcamos el veredicto. Con el ritmo que lleva la actualidad últimamente, puede que entonces la conclusión ni siquiera sea noticia. A día de hoy, el escándalo que afecta a decenas de personalidades y empresas europeas, preocupa a muchos ciudadanos de la Unión. Quizá, además del juicio, la Comisión, que también tiene entre sus funciones la de la iniciativa legislativa, debería empezar a plantearse una normativa europea para el intercambio de información fiscal que prevenga el blanqueo. En la era en que el dinero y las inversiones funcionan a nivel global, las normas que luchen contra la corrupción, también deberían serlo.