La internacionalización de la Guerra Civil Española

Venceréis, pero no convenceréis (Miguel de Unamuno)

Soldados alemanes preparando uno de sus aviones durante la Guerra Civil española / 20 Minutos.Archivo

Soldados alemanes preparando uno de sus aviones durante la Guerra Civil española / 20 Minutos.Archivo

Hace poco más de una semana, se conmemoraba los ochenta años del inicio de un crimen, del Levamiento Nacional. Un intento de Golpe de Estado al régimen instaurado en España, la Segunda República, que si bien al momento no prosperó, sí que desencadenó una cruenta Guerra Civil, que dejó unos 200.000 muertos. Un conflicto que rápidamente se internacionalizó.

En ese entonces, en Europa había tres bandos claramente definidos: las llamadas potencias democráticas, como el Reino Unido o Francia; las dictaduras nazis y fascistas de Adolf Hitler o Benito Mussolini; y el régimen comunista de la URSS con Iósif Stalin en la cabeza. Unas tensiones que se acabaron reflejando en el conflicto español.

Por temor a que la Guerra Civil se convirtiera en una nueva Guerra Mundial, en un primer momento, París y Londres intentaron aislar el conflicto español. Por eso, optaron por crear el Comité de No-Intervención, al cual se añadieron 27 países, entre ellos Alemania, Italia, Portugal y la URSS. Ninguno de ellos respetó el pacto y España se convirtió en el patio trasero de un conflicto europeo que acabaría dando pie a la Segunda Guerra Mundial.

Entre el 17 y el 18 de julio, Francisco Franco desde Marruecos, entonces suelo español, y con combatientes marroquíes  intentó sin éxito entrar a España. Fue por ello, que envió a Luis Bolín y al marqués Luca de Terna para que mediaran a su favor en Roma. Diez días después, llegaban nueves aviones del ejército italiano a Nador. Con esta ayuda, Franco pudo llegar a la Península.

Así se abrió la veda de las ayudas de las dictaduras fascistas a Franco. Alemania también se subió al carro y proporcionó apoyo militar y de su aviación al bando sublevado; mientras que Portugal, bajo la dictadura de António de Oliveira Salazar, se usó como la vía de entrada para entregar armas a las tropas franquistas.

La ayuda que recibió el bando republicano fue menor. A partir de octubre, empezó a llegar el apoyo de la URSS  y de las Brigadas Internacionales, en las que personas de todo el mundo fueron a luchar al lado del bando republicano bajo la bandera que defendían valores universales y democráticos como la libertad, la solidaridad o la igualdad. Las filas de estos combatientes, también, estaban repletas de intelectuales de la época como George Orwell o Ernest Hemingway, que retrataron en sus obras la violencia del conflicto.

En el momento que la Guerra Civil se internacionalizó se multiplicó la mortandad, ya que el país pasó a ser el escenario de pruebas de las nuevas armas, en un contexto de rearme y de la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Una destrucción que Pablo Picasso retrató en su célebre cuadro del Guernica.

La ayuda internacional que recibió el bando fascista fue mucho mayor que la del régimen republicano. Consecuentemente,  finalmente, el  1 de abril de 1939 los sublevados se impusieron.

Seis meses después, el  1 de septiembre Hitler invadió Polonia con la voluntad de crear un gran imperio alemán. Esto dio inicio a la Segunda Guerra Mundial, que terminó el 2 de septiembre de 1945. Pero Europa parece que estaba perpetrada a vivir en el conflicto permanente. El fin de la Segunda Guerra Mundial conllevó al inicio de la Guerra Fría y la división del mundo en dos bloques: el comunista y el capitalista.

Fue entonces, cuando los republicanos se llevaron su segundo bofetón. Estados Unidos prometió que en Europa se instaurarían los valores democráticos. Sin embargo, Franco jugó bien sus cartas y en 1953 llegó un acuerdo de cooperación económica y militar con Washington, que permitió a la Casa Blanca instaurar las bases militares de Rota, en Cádiz.

Este se entonces las ilusiones del bando republicano se desmoronaron como un castillo de naipes. Estados Unidos priorizó tener un aliado en su pelea contra la URSS, aunque fuera una dictadura de derechas, a su supuestos valores democráticos.

La intervención internacional, de manera directa o indirecta, sumergió al país en una larga noche de invierno que duró 40 años, la dictadura de Francisco Franco.  Así, de este modo, hace ochenta años se empezó a gestar un crimen. Hoy en día aún pagamos sus consecuencias, especialmente, esposas, maridos, hijos o hijas, nietos y nietas de los republicanos que, ochenta años después, aún no saben donde están enterrados sus familiares.