Violan niñas de 18 meses y los sospechosos aún no han sido detenidos

3 años de violaciones a niñas son silenciados. En Kavumu, un pueblo de la provincia de Kivu Sur, en la República Democrática del Congo, una cincuentena de niñas, de edades entre 18 meses y 11 años, han sido violadas, informa la publicación británica The Guardian.

Las violaciones realizadas en grupo empezaron en junio de 2013. A día de hoy los sospechosos aún no han sido detenidos.

Father and son / Flickr: Julien Harneis

Father and son / Flickr: Julien Harneis

Secuestran a las niñas por la noche, drogando a sus padres, las violan y las abandonan en un campo, las dejan ensangrentadas y sin poder moverse. Dos de las cincuenta niñas violadas no sobrevivieron. Las supervivientes han sufrido lesiones irreparables, aseguran los médicos del hospital de Panzi, en la capital provincial, Bukavu. El conocido doctor Denis Mukwege, dijo que es muy duro curar a esas niñas, que llegan con la pelvis y el abdomen destrozados. “Tienen el cuello uterino destrozado, no sabemos si en el futuro podrán menstruar con normalidad o tener hijos”, añade la doctora Nadine Neema, radióloga en Panzi.

Los padres de las víctimas afirman haber sido drogados con un polvo que les impide percatarse de los secuestros. Las investigaciones apuntan que el polvo mágico podría ser una anestesia elaborada con plantas locales.

llLa República Democrática del Congo (RDC) ha sido llamada “la capital mundial de las violaciones” y “el peor lugar en la tierra para ser mujer“. Diferentes estudios y estadísticas arrojan números difíciles de comprender. Se estima que más de un millón de mujeres han sido violadas en la RDC. La violencia sexual en el Congo es una forma de terrorismo y ha sido utilizada como arma de guerra para expulsar a la gente de sus pueblos y tener el control. El número de víctimas es de 1.152 violaciones diarias, lo que equivale a 48 violaciones por hora. Agresiones diarias con objetos cortantes, punzantes y productos tóxicos, por soldados portadores del sida con la intención de destruir los órganos reproductores de sus víctimas terminando con eliminar su identidad. Grupos como los combatientes locales de la milicia Mai-Mai, creen que la sangre virgen de las menores los fortalece.

Ni el sospechoso de organizar los ataques ni el sospechoso de producir el polvo anestésico han sido detenidos. Hay gran variedad de justificaciones para no detenerl alos sospechosos como “el fiscal local está demasiado ocupado”. Hace más de un año el Gobierno de Kinshasa anunció que lanzaría una “investigación nacional”, pero no ha destinado ni fondos ni ningún otro tipo de ayuda para que esta investigación se vuelva realidad.

Han aumentado las patrullas en Kavumu, pero las abducciones de niñas siguen teniendo lugar. La impunidad, alimentada por la dificultad de las autoridades congoleñas para capturar y juzgar a los culpables preocupa a activistas. Hay una banalización de estos crímenes que afecta directamente a las niñas. Las atrocidades cometidas en niñas de hasta 18 meses es una realidad imposible de asumir.