Cinco niños refugiados, detenidos y maltratados en Atenas por llevar pistolas de plástico

Dos pistolas de juguete en una imagen de archivo / 20 Minutos

Dos pistolas de juguete en una imagen de archivo / 20 Minutos

Era 27 de septiembre a las doce del mediodía cuando cinco niños, de entre 12 y 16 años, de la escuela ocupada por refugiados Jasmin en Atenas se disponían a ir a Kora, un centro cultural de la ciudad, para realizar una obra de teatro, pero no llegaron a este espacio porque la policía los detuvo y los llevó a la comisaria donde, supuestamente, les obligaron a desnudarse y les maltrataron.

La función relataba el conflicto sirio y el duro viaje que habían realizado los menores para llegar a esta Atenas, explica  a este blog Mercedes Velasco una voluntaria española que estuvo en esta squad. Es por eso, que los chicos llevaban entre los atuendos para la representación armas de plástico.

Velasco narra que cuando los niños iban por la calle, junto a otros dos adultos de 21 y 24 años, la policía los detuvo y los trasladó a la comisaría de Omonia, en el centro de la ciudad. Una vez ahí, separaron a los adultos de los menores, a quienes pusieron juntos en otra sala, donde los registraron sin presencia de un representante legal, una persona mayor o un abogado.

Pero el caso aún fue más grave porqué según el testimonio de los niños,  los policías les obligaron a desnudarse, les golpearon y les insultaron. Uno de los menores, por ejemplo, se negó a sacarse los calzoncillos, por lo que uno de los agentes lo estampó contra la mesa y, finalmente, el chico se sacó la pieza de ropa íntima, cuenta la voluntaria. Además, a otro lo zarandearon y uno más le pegaron en la nunca, según recoge la organización Amnistia Internacional, quien también se hace eco de la noticia.

Hasta las cinco de la tarde, los padres no supieron donde estaban sus hijos porque la policía no les avisó. De hecho, cuenta Mercedes, todo empezó cuando llegaron a Kora y vieron que los menores no estaban. Entonces iniciaron su búsqueda. “No sé cómo al final nos enteramos que estaban en la comisaria y fuimos”,  destaca la voluntaria, que acompañó a los padres hasta la estación policial.

“Cuando les preguntamos qué pasaba nos dijeron que era un control rutinario”, expone Velasco. Además, cuenta la voluntaria, que presuntamente los habían detenido como posibles terroristas por llevar pistolas de plástico “que se veía que eran de juguete”, pero en la comisaria no había ningún agente de la unidad “antiterrorista”.  Por eso, considera que todo fue una excusa para “justificar el abuso de poder”  de los agentes hacia los menores.

Hasta la comisaria también se acercó la abogada griega Electra Koutra, que ahora está llevando el caso, que ha sido denunciado ante las autoridades. Ese mismo día decidieron poner la denuncia. Pasadas las nueve de la noche, salieron de la comisaria, y en dos coches distintos fueron hasta la estación central de la policía.

Una vez ahí cogieron a uno de los menores para que prestara declaración, pero pese la insistencia de los padres, le obligaron a testificar solo, sin la presencia de ningún adulto. También les comentaron a los agentes que era tarde y que los niños podían declarar al día siguiente. “No nos hicieron caso”, lamenta Velasco.

Hasta las 05:45 de la mañana no salió el chico. Finalmente, por eso, consiguieron que los demás pudieran declarar al día siguiente en la misma escuela con presencia de abogados. “Los niños están aterrorizados, no les supone un trauma porque huyen de un conflicto, pero fue una humillación más”, destacó Velasco.

La voluntaria resalta que durante todo el proceso notó “mucho desprecio” de los agentes hacia los niños, a los “que no trataron bien”. Además, apunta que el trato cambió cuando se dieron cuenta que con el grupo de refugiados también había europeos, como ella o la abogada griega. “En ese momento, sentí vergüenza de ser europea”, reconoce Velasco.