La Europa que viene detrás de Trump

La presidenta del FN Marine Le Pen (EFE)

La presidenta del FN Marine Le Pen (EFE)

La victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos ha abierto un escenario de incertidumbre tanto en el país del ‘dream big’ como en las relaciones internacionales. En Europa, mientras Trump acariciaba ya la victoria durante la madrugada del martes (en Estados Unidos), algunos se frotaban las manos ante unos resultados prácticamente definitivos. La primera en hacerlo fue la presidenta del Front National, Marine Le Pen, quien incluso antes que se confirmara la victoria definitiva de Trump ya se dirigió a él para felicitarle mediante un tweet: “Felicitaciones al nuevo presidente de los Estados Unidos Donald Trump y al pueblo americano, libre!”

Con el triunfo de Trump, Le Pen saborea ya su hipotética victoria en las elecciones presidenciales francesas, que tendrán lugar durante la primavera del año que viene, pocos meses después que Trump sea investido oficialmente presidente de los Estados Unidos. Y es que los resultados electorales en este país, que llegan medio año después que el Reino Unido votara salir de la Unión Europea con el Brexit, no deben considerarse un hecho ajeno a lo que pase en Europa. Los Estados Unidos y la UE han sido hasta ahora aliados pero la llegada de la crisis económica sumada a la mayor crisis migratoria de nuestros tiempos han reavivado fantasmas que dábamos por muertos en ambos continentes.

El discurso antiimigrante que Trump convirtió en su bandera de campaña no se diferencia tanto del que -quizás ofreciendo menos “show”- hace tiempo que practican políticos populistas en Europa. Le Pen no es la única. El líder de la ultraderecha holandesa, Geert Wilders, quien también aspira a ganar las elecciones en su país para convertirse en primer ministro, es conocido por su discurso antiislam y antieruopeo. Con las elecciones generales en Holanda a la vista -se celebrarán en marzo del año que viene- el que será candidato del Partido de la Libertad (PVV) ya ha prometido algunas medidas como cerrar escuelas islámicas y mezquitas.

Quien también se mostró exultante rápidamente tras el resultado electoral en Estados Unidos es el primer ministro húngaro Viktor Orbán. Del mismo modo que Trump ha prometido construir un largo muro en la frontera de México con los Estados Unidos para frenar la inmigración, el gobierno húngaro mandó construir una valla con espinas de 175 km de longitud en la frontera con Serbia e intentó -por suerte el Parlamento lo evitó- convertir en ley la prohibición que llegaran refugiados al país.

En otros países, como Viena, el ultraderechista Norbert Hofer estuvo a punto de hacerse con la presidencia del país pero finalmente fue el ecologista Alexander Van der Bellen quien ganó unas elecciones muy ajustadas. Cada vez son más los países que se encuentran, como Estados Unidos o Reino Unido, más divididos. Y mientras unos buscan soluciones democráticas y respetuosas con los derechos humanos, otros encuentran soluciones fáciles y populistas a problemas complejos. Y  ganan. Es la oportunidad de oro para que las instituciones europeas recuperen en nombre de la UE la confianza en una política europea justa y respetuosa con los derechos humanos, combativa con el racismo y el euroescepticismo que llevó al Reino Unido a su autoexpulsión. ¿Lo lograrán?

Relacionadas:

¡Europa está en crisis!

Las dos Europas ante el drama migratorio

Europa también debe levantar el puño frente a la ultraderecha