Morir por una pastilla

Giuliana Maldovan era empleada en una cadena de comida rápida. Le gustaba jugar al hockey y era apasionada por un club de fútbol local, Rosario Central. El 1 de enero fue a una rave y murió tras consumir una pastilla de éxtasis.

En el hospital dijeron que la joven de 20 años murió por “múltiples hemorragias internas”, compatibles con la ingesta de la droga.

Hoy murió otro joven que fue a la fiesta y se investiga si los casos están relacionados.

Un caso similar sucedió en la fiesta time Warp, organizada en el complejo Costa Salguero de Buenos Aires el 15 de abril de 2016. Cinco jóvenes murieron y hubo varios internados. Todos habían presentaban signos de haber consumido un tipo de MDMA adulterado en sus cabellos, estómagos, sangre u orina.

Seis empresarios que responden por la empresa organizadora fueron procesados y están a un paso del juicio oral. El fiscal de la causa entiende que son responsables ya que hay testigos que indican que la droga se vendía dentro del predio.

LA SOLUCIÓN ESPAÑOLA

En España existe una ONG que asiste e informa a los jóvenes en las fiestas electrónicas. Se llama Energy Control y su trabajo consiste en instalar stands de asesoramiento en el interior de los lugares donde se realizan fiestas electrónicas para testear las drogas. Desde la ONG indican que se llegan a hacer hasta 400 análisis rápidos de sustancias por noche.