Una crisis pintada de blanco

Nevada en el campamento de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos.

Las imágenes son, nunca mejor dicho, escalofríantes. Sería una perfecta postal navideña si no fuera por la triste realidad que se esconde tras la nieve que cae. La ola de frío que estos últimos días ha recorrido Europa como quien resigue una columna vertebral con el dedo, ha pintado de blanco campos de refugiados en Grecia y países vecinos.

“Los migrantes y refugiados atrapados en Grecia y los Balcanes sobreviven sin asistencia ni preparación para el invierno. Duermen bajo la nieve y la lluvia helada. Varios ya han muerto de hipotermia”, avisaba esta semana Médicos Sin Fronteras en un comunicado. Según la organización, la situación es especialmente preocupante para los que están atrapados en las islas griegas y viven en tiendas de campaña en campos hacinados.

De hecho, la agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) avisó del peligro que suponía la bajada de temperaturas prevista y pidió el día de reyes acelerar el traslado de solicitantes de asilo desde las islas del mar Egeo a la península griega. Según explicaron, la situación en las islas de Samos, Quíos y Lesbos es particularmente preocupante. Hace una semana alrededor de 700 personas permanecían en Samos en tiendas de campaña sin calefacción en el Centro de Recepción e Identificación.

Esta misma semana ACNUR ha movilizado a solicitantes de asilo vulnerables registrados por el Servicio de Asilo para realojarlos bajo un techo hasta que reciban la documentación necesaria por parte de las autoridades para viajar a territorio peninsular y continuar con su procedimiento de asilo. Entre los más vulnerables hay mujeres embarazadas, personas mayores o bebés, entre otros.

Las mantas térmicas o kits de protección frente al invierno que reparte ACNUR han resultado insuficientes frente al descenso de temperatura. Las imágenes de nieve cubriendo tiendas e incluso utensilios de cocina, sin ningún tipo de calefacción, hielan de golpe a cualquiera que las mire. Y aunque es cierto que en las islas la situación es más crítica, otros campos de la península griega no están exentos de crítica. En el de Ellinikos, por ejemplo, en las afueras de Atenas, una imagen parecida afectaba las cerca de 400 personas que viven en este campo de refugiados.

Ante esta grave crisis, la UE permanece pasiva y se limita a decir, como aseguró el lunes la Comisión Europea, que la situación de los refugiados en Grecia era responsabilidad de las autoridades griegas. “La situación se ha vuelto insostenible”, declaraba una portavoz, Natasha Bertaud, en Bruselas. Mientras, muchas familias permanecen en campos de refugiados en Grecia, en la península y en varias de sus islas, sin poder seguir su camino hacia otros países de la UE donde esperan (o esperaban) llegar algún día para pedir asilo y sin concebir la opción de volver a sus países en guerra o donde las vidas de sus hijos no están garantizadas.