¿Una vez al año no hace daño?

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Una imagen del centro de Moscú / Thomas Depenbusch

Que una persona dé una brutal paliza a un familiar, parece ser que si lo hace una vez al año no hace daño o, por lo menos, eso considera el parlamento ruso que ayer dio luz verde a un problemático proyecto de ley en el que despenaliza la violencia doméstica.

En concreto una persona puede arañar, morder, pegar, causar moratones, hacer lo que quiera a un hijo, hermano, padre, abuelo siempre y cuando solo suceda una vez al año. Una vez pasado los 365, el contador se vuelve a poner a cero.

¿Pero qué pasa si repite y decide agredir más de una vez en menos de un año a la misma persona? Pues entonces, la víctima puede denunciar la causa que irá por la vía penal, que puede acabar comportando la cárcel del agresor. Aún así, la persona afectada no tiene nada fácil para perpetrar la demanda.

“Las víctimas deberán reunir ellas mismas todas las pruebas de la paliza y acudir a todas las vistas en los tribunales para probarlo. Es absurdo que no se actúe de oficio. El agredido debe investigar su propio caso”, explicó a Efe la abogada especializada en violencia de género Marí Davtián. Esto hace que en un 90% de las ocasiones no se denuncian los casos de violencia de doméstica porque la persona afectada suele vivir en el mismo techo que su agresor.

Esta legislación la han impulsado dos diputadas y dos senadoras de Rusia Unida, el partido del Vladimir Putin, que argumentan que se tiene que despenalizar las palizas que no ocasionan un gran daño a la salud de las víctimas, ya que los hematomas o una herida superficial se cura en días, algo que tampoco es cierto y dependen de la gravedad de los daños causados. Además, no han tenido en cuenta las secuelas psicológicas que dejan a los afectados.

Preservar los valores tradicionales

Para tirar adelante esta medida se tendrá que refrendar en una segunda votación, pero de momento el Parlamento ya ha dado su aprobación con 368 votos a favor y tan solo uno en contra. “En la cultura familiar rusa las relaciones de padre-hijo se construyen en torno del poder de la autoridad del padre”, manifestó ayer Yelena Mizulina, parlamentaria ultraconservadora del partido Todo Rusia y presidenta de la Comisión de Asuntos de Familia y de la Mujer, según recoge el diario catalán La Vanguardia.

Y es que en Rusia los últimos años ha habido un incremento del discurso que se tiene que proteger los valores tradicionales, católicos, ortodoxos, en contraposición de una Europa laica. Muzlina es una de sus impulsoras y lideró en 2012 la leyes para que se limitara los derechos del colectivo GLBTI en Rusia o que los estadounidenses o países donde se permitiera matrimonios entre personas del mismo sexo no pudieran adoptar niños huérfanos rusos. Una muestra más de la voluntad de preservar los supuestos valores rusos es este proyecto de ley que se quiere aprobar ahora.

Con ello, no ha durado ni un año el nuevo Código Penal. En el este se introdujo el término “allegados” en referencia a los hijos, esposas y otros parientes, con lo que la violencia doméstica era condenable hasta con dos años de cárcel. Además, el Estado se podía personar de oficio en favor de la víctima, algo que no incluirá la nueva legislación. Aunque la ley fue supervisada por el mismo Putin, ahora parece que va quedar en papel mojado.

Los detractores del actual Código Penal consideraban que no respetaba los valores tradicionales rusos. Ahora estos van a ganar la batalla y aprobaran una legislación acorde a su manera de pensar, pero en contraposición muchas mujeres y niños van a perder sus derechos. En concreto, según cifras del gobierno ruso, alrededor de 40.000 mujeres y 26.000 menores al año son víctimas de violencia doméstica en este país.

En esta ocasión, una vez al año hace daño y mucho.