¿Será verdad que Facebook nos está espiando?

Un estudio sostiene que Whatsapp podría revelar las conversaciones de sus usuarios a petición de las agencias gubernamentales / FOTO: Archivo 20 Minutos

Un estudio sostiene que Whatsapp puede revelar las conversaciones de sus usuarios a petición de las agencias gubernamentales / FOTO: Archivo 20 Minutos

Nada nuevo bajo el sol: que Facebook reúne infinidad de datos de sus usuarios, suficientes como para ajustar su publicidad y con el argumento de mejorar en desarrollo, no es un secreto. El problema es que, después de las críticas recibidas desde que compró Whatsapp -al pretender acceder a los números de teléfono de los clientes de la app-, la compañía de Mark Zuckerberg se comprometió a encriptar los mensajes de los usuarios. Teóricamente nadie, ni la propia multinacional, podía tener acceso a ellos. Ahora parece que todo fue una farsa.

El pasado viernes el diario The Guardian recogió una investigación reciente que echa por tierra todos los compromisos de la red social con la protección de datos. Se trata de un estudio del investigador de criptografía y seguridad de la Universidad de Berkeley (California) Tobias Boelter, quien sostiene que «si una agencia gubernamental solicita a Whatsapp que le muestre su registro de mensajería, esto se puede hacer debido a un cambio en las claves».

El sistema de seguridad que Facebook anunció a bombo y platillo, Open Whisper Systems -el mismo de la app Signal que recomendó Edward Snowden-, impulsó un sistema de cifrado «de extremo a extremo» y «totalmente seguro» que fue incorporado por Whatsapp el año pasado.

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Ese cifrado consiste en una generación de claves de seguridad que los usuarios conocen y verifican. De ese modo, cada vez que se inicia un chat o una llamada en Whatsapp se autogenera una clave única por la que todo el contenido queda encriptado. Pero el estudio de Boelter sostiene que hay gato encerrado: la app de mensajería podría forzar la creación de claves nuevas, esta vez sin que el remitente ni el destinatario del mensaje lo sepan. De este modo, siempre según el estudio, un tercero podría acceder al contenido de la conversación, y no solo a parte de él.

Al conocer el descubrimienro de Tobias Boelter -quien también afirmó que había puesto el caso en conocimiento de Facebook hace casi un año-, numerosos defensores de la privacidad se indignaron. En declaraciones a The Guardian, algunos calificaron este hecho como «una grave amenaza a la libertad de expresión», en base a que las agencias gubernamentales podrían tener acceso a las conversaciones de disidentes, activistas o cargos diplomáticos.

También hicieron hincapié en el riesgo para las personas que viven en países gobernados por regímenes opresores.

Otros expertos señalaron que esto no se trata de un «agujero» o una «puerta trasera», tal como lo han descrito todos los medios de comunicación, sino del funcionamiento habitual de Whatsapp: si un usuario cambia de terminal, al volver a instalar la app de mensajería las claves de encriptamiento también cambian. Algo así como el famoso «hecha la ley, hecha la trampa», ya que Facebook tuvo que dar un paso atrás en su intento de combinar los datos del servicio de mensajería y la red social

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Algo así como el famoso «hecha la ley, hecha la trampa», ya que Facebook tuvo que dar un paso atrás en su intento de combinar los datos del servicio de mensajería y la red social para comprometerse con la protección de datos. Un compromiso que ahora parece no ser tal cosa.

Atendiendo a la postura de la Unión Europea en materia de privacidad -pretende aplicar a Whatsapp, iMessage, Messenger o Gmail las mismas normas que ya se aplican a las compañías de telecomunicaciones-, habrá que esperar para ver qué pasos dará Bruselas de ahora en adelante.

Y, en este caso, la UE no está sola: según la Comisión Europea, el 92 % de los europeos considera una cuestión de importancia mantener la confidencialidad de sus mensajes electrónicos.