La ya histórica marcha de las Mujeres en Washington

La marcha de las Mujeres en Washington del sábado fue la más multitudinaria desde la guerra de Vietnam, mas de 500 mil personas salieron a la calle y tomaron el centro de la ciudad de Washington en una histórica marcha de mujeres, convocada para protestar contra la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. La convocatoria fue acogida en al menos 13 países y se esperan réplicas en otros.

Fue una jornada llena de discursos para ratificar el rol de las mujeres en la sociedad estadounidense y rechazar la mentalidad violenta y machista que promueve Trump, un inicio de la lucha hacia la igualdad y solidaridad con personas de todas las razas, origen, géneros y orientación sexual que se sienten amenazadas por el gobierno del nuevo presidente viendo en peligro sus derechos reproductivos y sus derechos civiles: el derecho a la salud, el derecho a una educación pública de calidad, los derechos de las personas LGBT. Esta marcha es también una lucha por la defensa de la justicia ambiental, el pacifismo, la solidaridad con los refugiados, los inmigrantes, los discapacitados, la libertad religiosa; el rechazo del racismo, de la desigualdad salarial, del abuso sexual, de la xenofobia y de la homofobia.

Louisa Cannell. #womensmarch

El proyecto Pussyhat fue una propuesta para tejer sombreros rosas y utilizarlos en la marcha. Los sombreros simbolizan empoderamiento a través de la unidad, la diversidad, el cuidado y la fuerza. Su nombre se refiere al parecido del gorro en sus esquinas a las orejas de un gato en respuesta al ‘”grab them [women] by the pussy” (agarrarlas por el coño) que pillaron diciendo a Trump en las grabaciones destapadas en la campaña.

Trump corta la financiación a las ONG que promueven abortos

El color rosa usado por la mayoría de las mujeres y hombres que participaron en la marcha hace referencia a los derechos reproductivos, algo que Trump prevé eliminar junto con la Ley de Salud, la llamada Obamacare, en referencia al impulsor de la reforma, Barack Obama. Con eliminar el Obamacare el magnate no tiene suficiente. Ayer, el presidente firmó un decreto para restablecer la llamada Política de la Ciudad de México, del año 1980, que prohíbe a las organizaciones internacionales no gubernamentales que realizan o promueven abortos recibir financiamiento del gobierno de Estados Unidos. Planned Parenthood, organización que ofrece atención médica a mujeres sin recursos y que ve amenazada su financiación pública, criticó la restauración de la directiva: “Causará cierres de clínicas alrededor del mundo, resultando en más embarazos no intencionados y abortos inseguros”, afirmó la organización en twitter.

 

El público conmovido y los discursos emotivos del sábado quieren significar un primer paso hacia un cambio que salga del corazón de la población. “La revolución empieza aquí y hoy. La lucha por nuestro derecho a ser quienes somos, libres, empieza hoy. No estamos asustados. No estamos solos. No vamos a volver atrás”, gritaba la cantante Madonna sobre el escenario. Donald Trump representa un cambio en la política estadounidense hacia una dirección peligrosa y discriminatoria y la manifestación del sábado representa el inicio de la resistencia a esos 4 años.

Una marcha inicialmente sobre derechos reproductivos que se ha convertido en algo muchísimo más universal. Como escribió el escritor Eduardo Galeano, la utopía es ilusoria: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Y así se demostró el sábado, la fe en un futuro lleno de igualdad y respeto hará caminar a miles muchas veces más.