Europa suspende el examen de calidad del aire

Vista general de la densa neblina producida por la contaminación sobre la basílica del Sacre Coeur de París. ( Ian Langsdon/ EFE)

Veintitrés de los veintiocho estados miembros de la Unión Europea rebosan los límites máximos de contaminación fijados por la normativa comunitaria. Y en cinco de ellos el incumplimiento es continuado. Alemania, Francia, España, Italia y el Reino Unido recibían esta semana un ultimátum de la Comisión Europea por ello: si no cumplen con la norma europea en un plazo de dos meses, los estados podrían ser llevados al Tribunal de Justicia de la UE.

A pesar de los esfuerzos a nivel municipal en ciudades como Barcelona, por ejemplo, o Berlín, 130 ciudades europeas siguen superando los límites de gases y partículas contaminantes que fija la Directiva 2008/50/CE.  Es por ello que desde la Comisión piden a las autoridades a nivel local pero también regional y nacional “hacer muchos más esfuerzos por cumplir la normativa y velar por la salud pública” tomando las medidas necesarias para reducir las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2).

Y es que la contaminación es una amenaza para la salud de la población. Una amenaza invisible que, según datos oficiales, causa la muerte de forma prematura a 400.000 ciudadanos europeos. La mala calidad del aire -que se respira sobre todo en las grandes ciudades, donde abunda el tráfico rodado- es causante de enfermedades cardiovasculares y respiratorias así como también está relacionada con el cáncer de pulmón.

Desde 2008, fecha de la directiva europea en esta materia, la Comisión sigue vigilando que los estados cumplan con sus obligaciones en el compromiso para reducir los índices de contaminación. En el caso del dióxido de nitrógeno el plazo que se fijó para cumplir con lo que la norma fija era 2010. En estos momentos hay procedimientos de infracción abiertos a doce estados miembros.

¿Qué se puede hacer?

Los datos indican que en la UE el tráfico por carretera es responsable de cerca del 40% de las emisiones de óxidos de nitrógeno y que del total de estas emisiones el 80% proviene de los vehículos con motor diésel.

Así, entre las medidas para reducir las emisiones contaminantes hay la de reducir los volumenes de tráfico, el uso de coches eléctricos o el cambio de hábitos. Para ello es esencial que existan planes a todos los niveles. En el caso de Barcelona, por ejemplo, el gobierno municipal está ultimando los detalles de un plan del cual se saben algunas medidas como que a partir de 2020 los vehículos más contaminantes no puedan circular por la ciudad.

En París por ejemplo, cuyo ayuntamiento está regido por socialistas y verdes, es conocido el método de circulación alterno, según el cual los vehículos con matrícula par pueden circular unos días y los de matrícula impar otros, a riesgo de ser multados si no cumplen. Sin embargo, desde el mes de enero la capital francesa ensaya un método parecido al que Barcelona aplicará en los próximos años: los vehículos más contaminantes -motores diésel de más de veinte años por ejemplo- tienen prohibida la entrada. Además se han habilitado párkings gratuitos en la entrada de la ciudad para promover el uso del transporte público dentro de la capital. En cualquier caso es evidente que la lucha para un aire de mejor calidad es una lucha que tarde o temprano todos los estados y ciudades deberán librar (y si es antes mejor).