Trump vs Dodd-Frank: primeras víctimas

Wall Street, New York city/ Flickr

Dodd-Frank es el nombre dado a la reforma impulsada por Obama que aumentó la regulación y supervisión de la industria y los mercados tras la crisis financiera de 2008. Ya en campaña Trump prometió desmontar Dodd-Frank, algo que no puede hacer directamente al no alcanzar la “supermayoría” de senadores requerida – le faltarían 8 votos-. Lo que sí puede hacer es utilizar un truco técnico para derogar normas y leyes aprobadas en los últimos 60 días del gobierno de Obama con una mayoría simple en ambas cámaras.

Marcha atrás en medidas anti-corrupción

Empresas petroleras y mineras debían revelar a partir de 2018 todo pago realizado a gobiernos extranjeros (o americano), en forma de impuestos, tasas o derechos de extracción. La Unión Europea, Canadá y Noruega ya obligan a compañías que operen en sus mercados de valores a revelar información similar, ¿porque debería ser diferente para Chevron o Exxon Mobil? Donald Trump ya justificó sus planes para desmantelar Dodd-Frank diciendo que “amigos suyos, que tienen buenos negocios, no pueden pedir dinero prestado”.

El papeleo como excusa

El siguiente objetivo de la nueva Administración estadounidense podría ser la ley obligaba a las empresas a publicar la diferencia de salario entre el director general y trabajador medio (en forma de porcentaje). Según el Wall Street Journal, Michael Piwowar, nuevo jefe de la agencia federal para la supervisión de los mercados financieros (SEC) “ha pedido que sus trabajadores consideren la implementación de la ley” que entra en vigor este año aduciendo problemas para cumplir con el plazo dado a las empresas.

En 1965, lo normal era que un CEO ganará 20 veces más. Hoy en día, se ha multiplicado hasta 340. Cuando la productividad ha aumentado un 72% en los últimos 40 años, pero los salarios medios solo han subido un 9%, la repartición no parece demasiado justa. La nueva ley pretendía luchar contra la desigualdad salarial y motivar un sistema de remuneración más justo y equitativo.

¿Velar por el interés del cliente? Parece ser que no.

Trump firmó también en febrero una orden ejecutiva para congelar la llamada regla de responsabilidad fiduciaria, la cual exigía que asesores e intermediarios financieros priorizarán el interés del cliente cuando se le aconseje sobre inversiones y pensiones. Parece evidente, pero el concepto de responsabilidad fiduciaria se ha interpretado siempre de múltiples formas, lo que permitía que se dieran consejos para inversiones más arriesgadas pero con mayor beneficio (claro está, el broker recibía una mayor paga).


“Como puedes dormir por la noche sabiendo que estás estafando a gente trabajadora”

Dodd-Frank se ideó para evitar el comportamiento temerario y los excesos cometidos por la industria financiera que provocaron la crisis en 2008. La realidad es que los mercados financieros han doblado su tamaño, pero solo el 15% del dinero que circula entre las entidades llega a la economía real. Se teme que Trump inicie una nueva ola de desregularizaciones nunca vista desde Reagan, lo que podría motivar una nueva burbuja de crédito.

El economista Hersh Shefrin escribió en Forbes un genial símil sobre las decisiones de Trump en materia de regulación financiera:

“Es como darle un paquete de cigarrillos a alguien que trata de dejarlo tras sufrir problemas de salud a causa del tabaco. Las primeras caladas sentarán bien, pero los efectos a largo plazo serán probablemente muy malos”