La deconstrucción de Europa: uno de los cinco escenarios futuros para la UE

Banderas ondean ante el edificio de la Comisión Europea / CC by Thijs ter Haar (Flickr)

La celebración del referéndum sobre el Brexit y su resultado afirmativo ha puesto en jaque el modelo de aparente unión que históricamente se ha forjado, paso a paso, tras la Segunda Guerra Mundial. La Europa de los Seis – Francia, Alemania, Italia y los tres países del ‘Benelux’ (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) que empezó a andar en 1951 terminó en La Europa de los 28, como la conocemos ahora. Sin embargo, la futura salida del Reino Unido de la UE abre la puerta a un nuevo escenario: la deconstrucción de Europa. Es decir que los países den marcha atrás literalmente saliendo de la UE o que la unión sea para lo justo y necesario, sin necesidad de hablar de más integración. Esta opción no es ningún vaticinio, sino que es una de las opciones que la misma Comisión Europea contempla para el futuro de la UE.

Así lo ha hecho saber su presidente, Jean-Claude Juncker, en la presentación este miércoles del Libro Blanco de la Comisión, un documento que recoge los principales retos que debe afrontar Europa así como posibles escenarios de aquí a 2025. Concretamente el libro presentado por Juncker expone cinco caminos para el futuro de la UE de los 27, sin Reino Unido. ¿Por cuál de ellos crees que debería andar la futura unión de estados?

Continuar igual. Así de claro es el primer escenario, que expone un futuro en el que poco cambie, en el que la UE siga como hasta ahora, avanzando en algunas políticas, pero con un estado menos. O sea, aceptar con normalidad la salida de Reino Unido y hacer como si nada hubiese ocurrido.

Reducir la UE a un mercado único. Se trataría de rescatar el concepto de Comunidad Económica Europea, es decir, centrarse progresivamente en la economía, el mercado único si los estados miembros no se ponen de acuerdo en otros ámbitos como la seguridad o la inmigración, dos temas cruciales en la Europa actual que plantean enormes retos a la Europa que hace bandera de los derechos humanos. Esta opción, sin la libre circulación de personas pero sí de bienes y servicios, complicaría por ejemplo cruzar de un país a otro o beneficiarse de una tarjeta sanitaria europea.

Una Europa a dos velocidades. El concepto de una UE que avance a dos velocidades distintas, es decir que permita a cada estado ir a la velocidad que más le conviene según el ámbito del que se trate, no es nuevo ni está para nada enterrado. Es una de las opciones que plantea el Libro Blanco y que implicaría que los países que quieran se alineen en un ámbito y se mantengan al margen en otro, como pasó con la adopción de una moneda única. Es el café para todos que contenta a los estados y dificulta la imagen de una Europa unida y fuerte.

Menos es más. Siguiendo la máxima que menos es más, el cuarto escenario dibuja una UE que abarque menos pero sea más eficiente. Una UE selectiva que priorice algunos ámbitos y se centre en estos. Por ejemplo, la creación de una nueva agencia europea de lucha contra el terrorismo.

El camino de la integración. Posiblemente el escenario más europeísta y a su vez más idealista. Son partidarios de esta opción el mismo presidente de la Comisión o cualquiera que se llame federalista. Esta última opción contempla más integración europea, es decir, que los estados miembros sigan cediendo competencias y compartan cada vez más recursos y decisiones. Romper con la filosofía de 28 +1 (28 posiciones nacionales más 1 posición europea) para que haya, en el mejor de los casos, una única política europea.

El Libro Blanco sienta así las bases para discutir sobre el futuro de la UE. Una discusión que tendrá lugar con una serie de debates en ciudades europeas a lo largo de este año y que centrará las conversaciones el próximo 25 de marzo, cuando veintisiete dirigentes de los Estados miembros se encontrarán en Roma con motivo del 60 aniversario de la firma de los Tratados de Roma. Sin embargo no será hasta el próximo invierno cuando puedan sacarse las primeras conclusiones en el Consejo Europeo que se celebrará en diciembre. Sea cual sea el camino que tome Europea, el mero hecho que se planteen escenarios de deconstrucción simboliza perfectamente la desorientación actual de la UE.