Kasai central, una región cada vez más violenta en un volátil país africano

Michael Sharp y de Zida Catalán desaparecieron el 12 de marzo junto a su intérprete congoleño y tres conductores mientras investigaban abusos de derechos humanos en Katanga, la capital provincial de Kasai-Central, en la República Democrática del Congo (RDC). El grupo fue secuestrado por milicianos del difunto líder Kamuina Nsapu, uno de los grupos armados activos en este volátil país africano. Los dos cadáveres están siendo identificados y la ONU aún no confirma que sean de los expertos desaparecidos.

Ejecuciones en Kasai

Recientemente, Human Rights Watch (HRW) pidió a las autoridades del Congo que investigaran “de forma imparcial” las ejecuciones supuestamente ilegales de milicianos a manos de militares en la región de Kasai, en el centro del país. Hace 3 días, se denunció que una milicia congoleña decapitó a más de 40 agentes de policía en una emboscada.

HRW, hizo la denúncia a través de un comunicado, y tras la difusión de un vídeo que muestra a miembros de las fuerzas armadas congolesas tiroteando a al menos 13 supuestos milicianos armados con palos y hondas. En las imágenes puede verse a los soldados abriendo fuego contra miembros del grupo rebelde Kamuina Nsapu, entre los que se encuentran mujeres y niños, y a quienes estos llaman “animales” además de someterlos a malos tratos. Tras negar la autenticidad del vídeo  y vincularlo a una campaña de desprestigio lanzada por la ONG, el Gobierno de la RDC accedió a abrir una comisión de investigación ante la creciente presión de la comunidad internacional.

“Funcionarios judiciales, ayudados por Naciones Unidas, deberían cooperar para llevar a cabo una investigación completa e imparcial de estos asesinatos y otros supuestos abusos en las provincias de Kasai”, dijo la directora de HRW en África Central, Ida Sawyer.

 

Una región cada vez más violenta

La ola de violencia en esta región del centro de la RDC aumentó después de que las fuerzas de seguridad mataran el pasado agosto al líder de la milicia Kamuina Nsapu, en el área de Tshimbulu.

El caos estalló en la provincia de Kasai Central y se expandió posteriormente a las vecinas Kasai y Kasai Oriental, donde han muerto unas 280 personas.

Desde que esta violencia a gran escala estalló, más de 400 personas han muerto y unas 200.000 han sido desplazadas de sus hogares, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR). Desde enero se han descubierto más de dos docenas de fosas comunes en tres áreas de Kasai.

Kasai había permanecido tranquila en los últimos años, esta región representa el principal núcleo del partido opositor Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS) y donde su último líder, el recientemente fallecido Étienne Tshisekedi, tenía mayor apoyo.

 

La dinámica política

La dinámica política a nivel nacional, con la reiterada negativa del presidente, Joseph Kabila, a ceder el poder, afecta al brote de violencia en la provincia de Kasai. Aunque esta se haya vinculado a lucha por el liderazgo local. Los grupos rebeldes, simpatizantes de la oposición, actúan en contra del Ejército congolés, que respalda el liderazgo de Kabila.

El acuerdo político poco fiable firmado en diciembre gracias a la mediación de la Iglesia Católica ha dejado Kabila al mando de un Gobierno con 67 ministros y viceministros, con figuras de la oposición y la sociedad civil y que pretenden gestionar la transición.