Maltrato a los refugiados en Hungría

Una refugiado con heridas en sus pies después de ser maltratado, supuestamente, por la policía húngara / MSF

El otro día recibí un Wasap que instaba a los voluntarios que tuvieran conocimientos de ATS o médicos que en vez de ir a Grecia fueran Serbia para “atender refugiad@s del bosque, en la frontera con Hungría que intentan cruzar e iniciar una nueva vida lejos del infierno”.

El mensaje proseguía con una denuncia muy contundente: “están siendo golpeados, miembros rotos, mordeduras de perro, todo tipo de barbaridades ocasionado por la policía húngara en esa frontera”.

Y parece que el mensaje de Wasap no está nada lejos de la realidad. A principios de marzo, Médicos Sin Fronteras (MSF) aseguró que de enero del 2016 a febrero del 2017 atendió a 106 personas con heridas provocadas, supuestamente, por las patrullas fronterizas de Hungría. De estas, 54 tenían heridas por golpes, otras por 24 por mordeduras de perros, 15 por irritaciones de gas y spray pimienta, mientras que otras 35 las lesiones fueron producidas por otros motivos. Además, las autoridades húngaras atentan contra los más vulnerables y 22 de los casos se han dado a niños menores de edad.

“Los migrantes y refugiados nos dicen que les golpean y obligan a tumbarse en el suelo mientras los oficiales de policía les pisotean con sus botas. Que a menudo les confiscan la ropa y los zapatos y que deben regresar a Serbia caminando descalzos en medio de la nieve y el frío. Las contusiones y otros síntomas que hemos visto y tratado concuerdan con el tipo de abusos que nos describen”, relató el director general de MSF, Christopher Stokes, que visitó Serbia, según destaca un comunicado de la organización.

Esta violencia, destacó MSF, está siendo “reiterada y cada vez más humillante”. Como a modo de ejemplo, en la noche del 21 al 22 de febrero unas 240 personas fueron expulsadas de Hungría. Un día después, la clínica que tiene esta institución en Belgrado recibió más de 20 personas que habían sido golpeadas “con dureza”.

Pero esto, sospecha MSF, es tan solo la punta del iceberg del trato que reciben los refugiados en este país, por lo que insta tanto autoridades húngaras como europeas a actuar para revertir la situación y evitar las agresiones. “Es simplemente inconcebible que esto suceda y los líderes de la UE miren hacia otro lado”, lamentó MSF.

Detención a los refugiados

Pero este no es el único motivo por el cual Hungría está en el punto de mira. Budapest aprobó recientemente una ley para detener y poner en campos de refugiados a todos los solicitantes de asilo, independientemente de su edad o condición. Según diferentes organizaciones, los campos de refugiados en este país parecen cárceles.

Esto llevó a Amnistía Internacional a pedir a la Organización de Naciones Unidas y la Unión Europea que revisará está legislación, que se puso en marcha a mediados de marzo.

“Las nuevas leyes que castigan colectivamente y ponen en peligro los derechos humanos de los refugiados e inmigrantes que llegan a Hungría significan una clara amenaza a los valores de la Unión Europea (UE), incluidos los derechos humanos fundamentales“, subrayó AI, según recoge el rotativo español en La Vanguardia.

Y si ya de por si es preocupante que Hungría maltrate y detenga a refugiados, aún lo es más que Europa se lave las manos y no haga nada para pararlo.