¿Por qué la Madre de todas las bombas en Afganistán?

MOAB

La madre de todas las bombas en una imagen de archivo / 20 Minutos

Estados Unidos lo ha vuelto hacer, ha vuelto a bombardear Afganistán. Esta vez, por eso, con la Madre de todas las bombas, el arma más potente después del temido mísil nuclear. ¿Pero qué sentido tenia enviar este proyectil en suelo afgano?

La justificación de la administración estadounidense, que encabeza Donald Trump, es que esta potente arma se lanzó en Nangarhar para combatir Estado Islámico (EI). La bomba, que estalló hace una semana, mató 95 militantes del EI. Además, supuestamente, en el área hay túneles bajo tierra para moverse con facilidad y con este proyectil fueron destruidos.

La realidad, por eso, es que la presencia de EI en Afganistán es prácticamente nula. La facción del grupo yihadista en este país asiático nació en enero del 2015 y adoptó la denominación de Khorasan, el antiguo nombre de Afganistán. EI se expandió por cinco provincias del país.

Instauraron su capital en Nangarhar, una región de poco más de 1,4 millones de habitantes en el norte. Se eligió esta ubicación porque la zona hace frontera con Pakistán, de donde son la mayoría de líderes de Khorasan. Además, con esto querían abrirse camino hacia los países centro asiáticos, Chechenia y los uigures, una minoría musulmana perseguida en China.

Otro de sus objetivos era ganar presencia entre la comunidad local para contrarrestar la presencia de los talibanes y Al-Qaeda, aliados en esta región. Cabe destacar que el EI es una escisión de Al-Qaeda, grupo con quien mantiene una lucha de poder en la región y en países como Siria, Irak y, ahora también, Afganistán.

El EI, por eso, no ha conseguido consolidarse entre la población local ni romper con la hegemonía talibán ni de Al-Qaeda. Han sufrido pérdidas importantes de combatientes tanto por su lucha contra estos grupos, pero también por los enfrentamientos con el ejército afgano y de los bombardeos estadounidenses. De hecho, han muerto hasta doce de sus líderes, entre ellos su fundador Hafiz Saeed Khan, un antiguo talibán pakistaní, que recibió el impacto de los drones estadounidenses.

Actualmente, en este país hay entre 1.000 o 1.500 miembros del EI, según estima el general estadounidense John Nicholson, comandante jefe de las tropas de EEUU y la OTAN, tal como recoge la BBC. En Siria, en cambio, hay entre 40.000 o 50.000.

Entonces, volvemos a la pregunta inicial, ¿por qué lanzar la Madre de todas las bombas en un sitio donde no hay prácticamente presencia de yihadistas? Algunos expertos internacionales coinciden en pensar que este ataque, en realidad, sirvió como un aviso a Corea del Norte para demostrarle el poder armamentístico del ejército estadounidense.

Pyongyang y Washington viven una escalada de intimidación verbal del uno al otro, que ha creado un clima de tensión propio de la Guerra Fría. Ello también ha incluido ensayos con proyectiles nucleares por parte de Corea de Norte, que sirven para mostrar su fuerza armamentística. La amenaza de un ataque nuclear no había estado tan presente como ahora desde 1962, con la crisis de los misiles.

Esperemos que, como en ese entonces, todo acabe en papel mojado, porque, como siempre en estos casos, quien sufre y padece es la población civil, lo mal llamado daños colaterales.