¿Qué consecuencias tiene que Estados Unidos abandone la lucha contra el cambio climático?

Después de oír hasta lo enfermizo el “America first” de Donald Trump, las consecuencias que auguraban quienes presagiaban lo peor empiezan a florecer: el presidente anunció ayer que Estados Unidos abandona el Acuerdo del Clima de París y que en todo caso, intentará renegociarlo. ¿Qué significará a largo plazo para sus más acérrimos votantes, trabajadores de las minas y otros sectores afectados por la lucha contra el cambio climático? Alivios a corto plazo, según los expertos. Pan para hoy y hambre para mañana.

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Aunque pueda parecer así, Mike Pence olvida que el presidente acaba de mandar al último lugar de la lista la salud y el futuro de América. El 97% de la comunidad científica está de acuerdo en que la acción de la humanidad acelera el cambio climático, “como si se fueran añadiendo gotas de veneno a un vaso de agua”, explica Aradhna Tripati, profesora de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que ha dedicado su carrera a contextualizar los datos de este fenómeno. Si alguien duda todavía de las catástrofes que el ser humano puede provocar, puede leer este artículo en Popular Science (en inglés) para cotejar sus teorías.

Es cierto que el Acuerdo de París no es la panacea. El año pasado las concentraciones de dióxido de carbono cruzaron un umbral crítico: 400 partes por millón, una cifra que para los científicos será imposible revertir a lo largo de nuestras vidas. Incluso aunque dejáramos de emitir CO2 radicalmente ahora mismo, llevaría miles de años neutralizar la contaminación. Entonces, ¿para qué intentar luchar? El propio Trump ha argumentado que el Acuerdo por el Clima era insuficiente. Como recuerda Tripati, cuantos menos gases emitamos, más cerca estaremos de recuperarnos. Reducir los niveles de CO2 facilitará mitigar otros gases de efecto invernadero como el metano. ¿Consecuencias en nuestro día a día? Hasta menos turbulencias en los aviones. Otros efectos para no dormir aquí.

¿No son argumentos suficientes? Con París o sin él, el Acta para el Aire Limpio de EEUU, tal y como la interpreta la Corte Suprema del país, obliga a la reducción de los gases de efecto invernadero. Así que no es el Acuerdo de París el que destruirá los empleos de los mineros en un país que ha tomado (con modificaciones) el camino hacia la reducción de la polución desde 1963, sino el resto de energías contaminantes que han surgido tras el carbón. Precisamente el tipo de energías que París quiere reducir, como el gas natural, y que la industria ya está intentando moderar porque ya se ha dado cuenta de que la eficiencia energética es la mejor forma de reducir costes.

Además, abandonar el acuerdo tampoco será fácil. 194 países lo han firmado y 143 lo han ratificado, incluido Estados Unidos. Necesitará al menos cuatro años para librarse definitivamente del acuerdo aprobado por la ONU y para cuyo abandono se necesita seguir unos procesos determinados. Con mucha sorna lo explicaba el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker:

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Más allá de las consecuencias climáticas de esta decisión, el intento de renegociar un acuerdo que llevó meses y meses de reuniones también deja secuelas en las relaciones internacionales. Francia, Alemania e Italia ya han recordado a Trump que el Acuerdo no es negociable y la canciller alemana Angela Merkel ha calificado la decisión de “muy lamentable”.

La Comisión Europea, a través de su Comisario de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, ha “lamentado profundamente la decisión unilateral de la administración Trump”, entre otras cosas porque el Acuerdo de París propició la unión en “tiempos muy difíciles”. La UE recuerda que “esta decisión no tiene precedentes en la asociación multilateral de casi 200 países, apoyada por empresas y comunidades de todo el mundo a la hora de enfrentar un problema que nos amenaza a todos”. Orgullosa de su compromiso, Bruselas considera París una demostración “de la responsabilidad de nuestra generación hacia las futuras”.

En un duro comunicado, el ejecutivo comunitario recuerda que el Acuerdo de París resistirá y que el mundo “puede seguir contando con Europa en el liderazgo global por la lucha contra el cambio climático”, asegurando que la retirada de EEUU en vez de debilitar a la UE, la fortalece. Y termina con una sentencia lapidaria: “Lo haremos juntos. Estamos en el lado correcto de la historia.” Los tiempos de la cooperación entre Occidente tocan a su fin. La caja de Pandora que ese desenlace abrirá, se sufrirá en todas partes. Por supuesto, también en las carnes de los votantes de Trump.