Trump o la antidiplomacia en la crisis con Corea del Norte

El presidente Donald Trump. (OLIVIER DOULIERY/EFE)

Antidiplomacia es un término que no existe en el diccionario pero viene como anillo al dedo para describir las patinadas de Donald Trump en política exterior. Una de las últimas tiene que ver con el programa nuclear de Corea del Norte. “Más vale que Corea del Norte no amenace a Estados Unidos. Si continúan haciéndolo, se toparán con fuego y furia como como nunca se ha visto en el mundo”, dijo Trump a inicios de esta semana a los periodistas que le preguntaron en su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey.

Trump respondía así a la demostración de fuerza del régimen de Kim Jong-un, que durante el mes de julio lanzó dos misiles balísticos intercontinentales que supuestamente podrían alcanzar Washington y Nueva York.

Sus palabras ya han corrido como la pólvora y son una arriesgada provocación casi sin precedentes que desconcierta a la comunidad internacional. Desde que Corea del Norte abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear – que se basa en los pilares de no-proliferación, desarme y uso pacífico de la energía nuclear- en 2003 el país ha llevado a cabo varias pruebas nucleares bajo tierra además del lanzamiento de misiles.

Ante la última amenaza del país asiático el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó el pasado fin de semana por unanimidad una resolución para endurecer las sanciones a Corea del Norte, una propuesta que no topó con el veto de Rusia ni de China, sus únicos aliados y dos de las cinco sillas permanentes en el Consejo. Así, los quince países miembros del Consejo aprobaron limitar las exportaciones de carbón y plomo, entre otros productos, en respuesta a la exhibición de proyectiles de Pyongyang.

Sin embargo, esta resolución, que puede ser vista como un logro diplomático, podría acabar catapultada por las palabras de Trump. Jenny Town, directora adjunta del Instituto Americano-Coreano de la Johns Hopkins University, lo analiza en declaraciones a Vox. “Hasta que Trump se tome este asunto en serio y se tome el tiempo para reconocer realmente las preocupaciones e intereses estratégicos de Corea del Norte y comience a construir una política que los aborde, y no sólo busque soluciones rápidas, la situación continuará deteriorándose”, asegura.

De hecho, así ha sido de momento. Tras las palabras del presidente norteamericano, Corea del Norte ha amenazado este miércoles con atacar las bases militares de Estados Unidos en la isla de Guam, situada en el Pacífico occidental.

La estrategia de Trump: que lo solucione China

Como si de business se tratara, el presidente de los Estados Unidos ya quiso marcar perfil respecto al reto norcoreano durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia. En una entrevista de 2016 en la que le preguntaron cómo haría frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte, Trump aseguró: “China tendrá que hacer desaparecer de un modo u otro a este tío [dijo en alusión al líder Kim Jong-un]”.

Y es que si bien es cierto que China podría tener un rol crucial en esta crisis también es cierto que no existe un consenso en el país comunista sobre cómo se debe actuar. La posición de China no es fácil, pues de un lado comparte frontera con Corea del Norte, con quien en 1961 firmó el Tratado de Cooperación y Ayuda Mútua frente a agresiones extranjeras. Del otro, el gigante asiático es uno de los mayores socios de Estados Unidos. “Ellos se llevan nuestro dinero así que tenemos poder sobre ellos”, decía Trump en la mencionada entrevista sobre China.

¿Hasta dónde está Trump dispuesto a llegar? ¿Y Kim Jong-un? Nadie lo sabe. ¿Es la diplomacia efectiva en casos así? Depende. Pero patinadas como la de esta semana -que elevan el tono al mismo nivel de amenaza que suele usar el líder de Corea del Norte- pueden suponer una escalada de fuerza de consecuencias irreversibles. Y que lo diga el presidente de un país que en 1945 bombardeó Hiroshima y Nagasaki lo hace, sin duda, peor.  

“El que el líder de la única superpotencia nuclear que ha usado armas atómicas ofrezca responder con ‘fuego y furia nunca vistos’ aterra a algunos y preocupa a otros porque desbarata la difícil diplomacia para meter en cintura a Pyongyang”, escribía en Univision su editor político, Carlos Chirinos.