Cuando España colabora con la purga turca

Erdogan durante la celebración del primer año del fallido Golpe de Estado.

El poder ilimitado del presidente turco, Receyp Tayip Erdogan, traspasan fronteras. Esta semana conocíamos la noticia que en el aeropuerto del Prat, en Barcelona, se detenía al escritor y periodista sueco-turco Hamza Yalçin.

Los hechos se remontan el pasado 3 de agosto, cuando Yalçin llegó al aeropuerto barcelonés con la intención de viajar hasta Londres. Ahí, por eso, fue detenido por una orden internacional de Turquía, en la cual pide su extradición por presuntos delitos de terrorismo. Ahora, Yalçin está a cargo de la Audiencia Nacional y Ankara tiene hasta el próximo 11 de septiembre para pedir su extradición. Hasta entonces, presumiblemente, estará entre rejas en España.

De hecho, el juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, decretó prisión provisional para Yalçin esta semana, después que se negara a ser extraditado a Turquía. Tomó esta decisión porque el periodista no tiene ningún tipo de arraigo en España. Ahora, será la Sala de lo Penal quien decida si el escritor debe ser entregado a las autoridades de su país de origen.

Pero la detención de Yalçin ha generado mucho revuelo en Suecia, donde vive desde 1998. Desde entonces, nunca más ha pisado Turquía, aunque escribe para el seminario de su país. Es un intelectual muy reconocido en la nación nórdica, miembro de la asociación de periodistas y amigo íntimo de Stieg Larson, autor de la saga Millenium. De hecho, cuando Larson falleció, Yalçin fue el encargado de escribir su biografía. Es por ello, que el ministerio de Exteriores sueco ya se ha puesto rápidamente en contacto con las autoridades españolas para garantizar que Yalçin está bien.

El turco escribe para la revista mensual Odak Dergisi de su país de origen. En esta publicación resaltó la relación entre Erdogan y la cofradía de Fethullah Gülen, actualmente el principal enemigo del gobierno turco, ya que lo acusa de estar detrás del fallido Golpe de Estado del 15 y 16 de julio del 2016. Por ello, y, otros artículos, pesan contra Yalçin los presuntos delitos de insultar al presidente y el de terrorismo.

La realidad es que desde el fallido Golpe de Estado, Ankara ha iniciado una verdadera caza de brujas. También han sido acusados de terrorismo y, en este caso encarcelados, ocho activistas de Amnistía Internacional de Turquía, entre ellos su presidente, Taner Kiliç, y su directora, Idil Eser. En la prisión desde julio, el gobierno los acusa de colaborar con Gülen.

El pasado 15 de julio tuvo lugar el primer aniversario del fallido Golpe de Estado, y el país otomano lo celebró despidiendo 7.563 funcionarios, principalmente, del ministerio de Interior. En tan solo un año, el Ejecutivo ha echado alrededor de 110.000 funcionarios, la mayoría del ministerio de Educación.

La purga continua y parece estar lejos de parar. Ayer, la Fiscalía detuvo a otros 34 periodistas, que ya se añaden a una interminable lista de arrestados. En concreto, desde hace un año, las autoridades han arrestado alrededor de unas 50.000 personas.

Las cárceles de ese país se están quedando pequeñas porque el Gobierno turco sabe perfectamente que la pluma es más fuerte que la espada. Lo triste es que España se preste a bailar con Ankara y participe de esta purga con la detención de Yalçin. Tal vez, por eso, no es de extrañar que tengamos una Ley mordaza.