Revolucionar la teoría económica con el modelo del dónut y el origen real del Monopoly

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y este es el estado de la humanidad en una sola imagen” escribía Kate Raworth en un artículo donde presentaba su “Economía del Dónut”. La imagen presenta un gráfico con diversos círculos que representan los límites de la sociedad y medio ambiente.

En el medio del dónut se refleja la población que no cuenta con acceso a recursos básicos. El objetivo es sacar de ese agujero a todos pero sin sobrepasar los límites ecológicos del planeta (representado en el círculo externo), dejando a la humanidad en el espacio “seguro y justo” entre los anillos. La economista Kate Raworth diseñó este gráfico para representar un modelo económico que se adaptara a los retos del siglo XXl. Por ese motivo los dos anillos principales representan el “techo ecológico” y los “fundamentos de una sociedad justa” como si de una casa se tratara.

Kate Raworth y Christian Guthier/The Lancet Planetary Health

El modelo económico de una sociedad es la base sobre la que se construyen las políticas públicas de un país, y según afirma la economista inglesa, el modelo actual sigue anclado en ideas anticuadas que no sirven para hacer frente a los retos del momento. Dos de los mayores desafíos son la desigualdad extrema, donde 8 hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre -3.600 millones de personas- y la presión ejercida sobre el planeta en que ya se han sobrepasado cuatro “límites planetarios”: cambio climático, uso de la tierra y fertilizantes y pérdida de biodiversidad.

Las políticas económicas dominantes no han sido capaces de fomentar un crecimiento económico inclusivo y sostenible ni han evitado las grandes crisis economicas y financieras del último siglo, más bien las han causado. Kate Raworth propone siete vías claves para revolucionar el modelo económico que incluyen romper con la adicción al crecimiento, la remodelación del sistema financiero, la función de las empresas o la creación de una “economía regenerativa y distributiva por naturaleza”.

Kate Raworth es investigadora en la Universidad de Oxford y acaba de publicar este año el libro “Economía del Dónut: siete formas de pensar como un economista del siglo XXl”. Su trabajo es resultado de más de 20 años de trabajo en los que ha pasado por Oxfam y las Naciones Unidas.

Este verano publicó además un genial artículo la BBC sobre el origen real del Monopoly y su creadora. Elizabeth Magie nació en 1866 y se rebeló contra las imposiciones de género y económicas del momento. Empezó a trabajar en taquigrafía y recibió su primera patente en 1893. A los cuarenta años publicó un anuncio en el que ponía a la venta del mejor postor como “joven esclava americana”. Más tarde explicaría que su intención era protestar por la posición subordinada de las mujeres y afirmó “Las mujeres tienen cerebro, deseos, esperanzas y ambiciones”.

El primer nombre del popular juego de mesa fue “Landlord’s game”, es decir, “El Juego de los Terratenientes”, y fue pensado para protestar contra los monopolios. Magie ideó dos tipos de reglamentos con los que pretendía demostrar el sistema de acaparamiento de tierras y sus consecuencias sociales y económicas.

La primera opción de reglamento llamado “Prosperidad” funcionaba de tal manera que cada vez que un jugador compraba una propiedad, todos los jugadores ganaban alguna cosa. La partida se terminaba cuando la persona que empezaba con menos dinero conseguía duplicarlo (y no había perdedores o ganadores). En cambio, bajo la segunda opción del reglamento “Monopolista”, se seguía la lógica contraria y los jugadores mejoraban posiciones comprando propiedades y reclamando el pago de rentas a los jugadores que cayeran en ellas. La persona que llevara a la ruina a los demás jugadores, ganaba. Esta última versión del juego es la que los hermanos Parker y Charles Darrow comercializaron más tarde (además de afirmar que fue invención suya).

La igualdad de derechos de todos los hombres a usar la tierra es tan obvio como la igualdad de derechos a respirar aire. Es un derecho que surge de su mera existencia“. Desafortunadamente, esta filosofía inicial nunca llegó ni a nuestras mesas de juego ni en la vida real.