Yemen no puede esperar más

La muerte de Ali Abdullah Saleh, antiguo presidente del Yemen ha devuelto un país hecho trizas, en guerra desde hace tres años y bajo una gravísima crisis humanitaria a las portadas internacionales. Saleh fue forzado a abandonar el poder en 2012 tras las movilizaciones y protestas ligadas a la primavera árabe cuando apoyado por Arabia Saudí, colocó a Abdu Rabbu Mansour Hadi en el poder. Saleh, quien se jactaba de  “bailar encima de las cabezas de serpientes” intentó recuperar el poder tras formar una alianza con los houthies, antes enemigos. Tomaron la capital del país y hundieron al país en guerra. Hace unas semanas, Saleh fue asesinado por sus socios cuando intentaba bailar de nuevo hacia el lado saudí.

La coalición liderada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes lleva más de 1000 días bombardeando al país, cobrándose la vida de más de 5000 civiles y desplazando a 3 millones. Según las Naciones Unidas, 7 millones dependen de la ayuda exterior para alimentarse en un país que sufre el peor brote de cólera en la historia moderna. Se calcula que para finales de año, 600.000 niños estarán afectados por la enfermedad.

Tawakkol Karman, premio Nobel de la paz en 2011 y fundadora de la organización “Women Journalists Without Chains” escribía en el Washington Post este mes que aunque las fuerzas saudíes y emiratíes afirman controlar el 85% del territorio, siguen sin permitir que Hadi vuelva al país y se celebren elecciones (así como se acordó tras la revolución en 2011).

Karman acusa a la coalición de controlar y bloquear con sus milicias aeropuertos, puertos e instituciones contribuyendo a empeorar la hambruna y crisis humanitarias del país. La premio Nobel afirma además que los saudíes “tienen miedo del deseo de democracia de los yemeníes demostrado en su revolución pacífica hace seis años”, por lo que se les “está imponiendo un castigo colectivo tras haber hecho fuera al dictador Saleh”. En su artículo, Karma pide que la comunidad internacional frene Arabia Saudí y presione a Irán para que cese su apoyo a los Houthis y termina con un mensaje de esperanza “A lo mejor, la caída del tirano Saleh es una oportunidad para la paz en Yemen”.

Desafortunadamente, otros analistas opinan que la muerte de Saleh provocará una ola de represalias que hundirá Yemen aún más en el caos. Por este motivo, más de 400 personalidades, incluyendo políticos, diplomáticos, militares y premios Nobel, han firmado la declaración, “Yemen can’t wait”. En ella, apelan directamente a los líderes en Estados Unidos, Francia y el Reino Unido para que en lugar de avivar las llamas del conflicto “como mayor proveedores de armas a Arabia Saudí y los Emiratos Árabes”, usen su responsabilidad como “miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” para facilitar la paz en Yemen.