¿Pero qué narices es un bitcoin?

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El bitcoin existe desde 2009, pero a día de hoy todavía nos perdemos cuando nos hablan de la primera criptomoneda del mundo. No es una moneda real, sino digital, por lo que no tiene forma física, y sirve para transmitir valor y realizar pagos a través de Internet con la red P2P y la tecnología conocida como blockchain, sin mediación de entidades bancarias y cuentas corrientes.

Por descontado, el bitcoin tiene su cambio a euros, dólares y otras monedas, y también fluctúa: su precio se rige por la ley de la oferta y la demanda, aunque su oferta tiene un límite. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con las monedas “físicas”, su valor cambia constantemente, de modo que no sirve como referencia. Tampoco como moneda de intercambios o transacciones corrientes, ya que son mayoría los establecimientos y entidades que no la aceptan.

A la falta de regulación del bitcoin por parte de países emisores y entidades bancarias se suma su anonimato: las operaciones con la criptomoneda dejan rastro, pero no la identidad de quien las realiza ni desde dónde lo hace. Ese es el motivo por el que hoy en día se empieza a hablar de los bitcoins como una burbuja o el nuevo paraíso fiscal 2.0. Y el Belén está montado.

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Si bien, con el tiempo, el bitcoin fue ganando adeptos, empiezan a hacer ruido las voces que denuncian quiénes están detrás del negocio, así como las que ponen en duda su valor y su futuro. Para empezar, hay que tener en cuenta que el sistema de bitcoins funciona en torno a una red de nodos que promueven su uso y se encargan de validar las firmas criptográficas y el valor de las transacciones antes de retransmitirlas a la cadena de bloques (blockchain).

El ingeniero experto en software Nate Gentile lo explica de forma sencilla en su canal de Youtube:

Una diferencia fundamental del bitcoin en comparación con las monedas corrientes es que la cantidad de unidades existentes nunca podrá exceder los 21 millones de bitcoins. Eso influye significativamente en su volatilidad. Hoy mismo, el bitcoin rozaba los 19.000 dólares (más de 13.200 euros) en el portal de referencia Bitstamp, pero el viernes pasado caía un 30%, hasta los 11.159,93 dólares (9.399,4 euros), en la que fue su peor semana desde 2013.

Ese descenso fue interpretado por algunos como una “corrección natural”, dado que el bitcoin creció desde los 952 dólares al inicio del año hasta un máximo de 19.666, según registró Bitstamp, por lo que la caída de la semana pasada se consideró “normal”. En términos porcentuales, el aumento del bitcoin en comparación con el primer día del año ha sido de casi un 1.900% (un dato: el bitcoin nació hace 8 años con un valor de 0,01 dólares, según Bloomberg).

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Son muchos los expertos que ven en ese aumento de precio del bitcoin una mano invisible en forma de especulación. De hecho, el bitcoin es considerado un valor de riesgo y numerosos economistas afirman que su valor real es equivalente a cero, por lo que desaconsejan enérgicamente invertir en la criptomoneda.

Las sospechas de que estamos ante un paraíso fiscal 2.0 en torno a los bitcoins no dejan de aumentar. Muchos entendidos del mundo de las criptomonedas dan por hecho que, debido a su anonimato, se han convertido en un rentable negocio para ocultar y blanquear dinero, además de para financiar actividades ilegales. Y eso ha llevado a que algunos países hayan empezado a realizar trámites para regularlo.

Además, al bitcoin le han llovido críticas del CEO de JP Morgan, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, el gobernador del Banco de Francia, Deutsche Bank o la Unión Europea, que presiona para que la identidad de los usuarios de la criptomoneda pueda ser desvelada.

Todas las alarmas están activadas en torno a los bitcoins, ya que su desplome podría herir profundamente a todo el sistema financiero. El motivo es sencillo: muchos inversores en bitcoins compran criptoproductos utilizando tarjetas de crédito y hasta préstamos e hipotecas.

Por ese mismo motivo, la salida a bolsa del bitcoin tampoco ha hecho mucha gracia al mundo financiero.

Sin embargo, frente a los que vaticinan que el valor del bitcoin de desplomará a cero, otros, como el experto en ciberseguridad John McAfee, defienden que en 2020 su valor será de un millón de dólares. Y otros, en una posición intermedia, señalan que se puede invertir en bitcoins, pero con cautela y sin apostarlo todo al rojo.

Como en economía más vale guardarse en las espaldas, es mejor ser cautos y fiarse de los refranes, para bien y para mal. Porque en la vida y, sobre todo, cuando hablamos de dinero, todo lo que sube, baja.