El campo de refugiados de Zaatari, de solución temporal a cuarta ciudad en Jordania

El campo de refugiados de Zaatari acoge a más de 120.000 personas que se han visto obligadas a huir de la guerra en Siria, aunque sólo 80.000 están registradas. La mitad de la población del campo es menor de 18 años. Está situado en el noroeste de Jordania, próximo a la frontera con Siria.

Empezó siendo una solución temporal ante el conflicto en Siria. En tan sólo 9 días, se puso en marcha como asentamiento improvisado. Ahora, es uno de los campos de refugiados más grande del mundo, sólo por detrás de los campos en Kenia. Desde su apertura en julio de 2.012, más de 430.000 refugiados han pasado por este lugar.

Campo de refugiados en Jordania

© EC/ECHO/Dina Baslan

Lo que en un principio parecía temporal se está convirtiendo en permanente. Zaatari es ahora una ciudad en toda regla. Es la cuarta ciudad más grande de Jordania en número de habitantes, lo que supone un enorme reto a nivel de infraestructuras y servicios. Los refugiados viven en refugios portátiles y tiendas de campaña (unas 30.000 en total) proporcionadas por las Naciones Unidas con la ayuda básica, como alimentos, agua, salud y educación.

Campo de refugiados Zaatari

Flickr// Rene Wildangel / Heinrich-Böll-Stiftung Ramallah

Sus habitantes no ven una solución al conflicto a corto plazo, por lo que tienen que buscar la manera de encontrar trabajo y mantener a sus familias. Muchos refugiados sobreviven con la escasa ayuda humanitaria que les llega o trabajando ilegalmente. Según ACNUR hay más de 23.000 pequeños comercios en el campo: tiendas de ropa o comida creadas por los refugiados. Hay incluso un servicio de agencia de viajes y de pizza.

La ONG Save the Childen apunta que la vida en Zaatari no es fácil. Frío intenso en invierno y calor agobiante en verano es lo que ofrece un lugar inhóspito, con acceso limitado a electricidad y agua potable. Pero “lo peor es la falta de perspectiva de futuro para sus habitantes, incluidos los miles de niños y niñas que no merecen su presente y que tienen un futuro más que incierto”.

Se están buscando soluciones para que la vida en el campamento sea más llevadera. La planta solar fotovoltaica de 12,9 MWp, la mayor del mundo de su estilo, proporciona ya energía al campo de refugiados Zaatari y alimenta principalmente sistemas de iluminación, calefactores, frigoríficos y enchufes para conectar todo tipo de aparatos eléctricos, tal y como se puede leer en interempresas.net.

Las autoridades del campamento prevén ahora nombrar ciertas responsabilidades en algunos residentes permanentes, mediante el nombramiento de representantes para 12 distritos distintos, fomentando así el sentido de la propiedad y un mayor control sobre sus vidas, se relata en destinoinfinito.com.

¿Conseguirán realmente tener un  mayor control sobre sus vidas? ¿Podrán rehacer sus vidas en un campamento de refugiados que iba a ser un solución temporal?