Personas sin tierra, sin derechos, excluidas y sin identidad

Los apátridas, personas sin tierra, sin derechos, se ven aislados, excluidos y sin identidad y aspiran a ser escuchados y reconocidos como miembros de la sociedad. En el mundo hay 10 millones de personas que no son consideradas nacionales por ningún Estado. Cada diez minutos se estima que nace un niño apátrida en el mundo. El 75% pertenece a minorías religiosas o lingüísticas y son discriminados por leyes arbitrarias y prácticas administrativas.

“Ser apátrida es lo peor que le puede ocurrir a una persona, vives como un animal”, son palabras de Sougrabay Ibrahim, una anciana de 84 años que pertenece a la minoría karana, descendientes indo-pakistaníes que, aunque vive en Madagascar, no es considerada ciudadana del país africano. No tiene carnet de identidad, ni partida de nacimiento, por lo que ni siquiera pudo ir a la escuela.

Esto ocurre en al menos 20 países, como es el caso de la minoría musulmana rohingya en Myanmar, o de los kurdos sirios, privados de su nacionalidad en 1962. Como consecuencia de la falta de documentación y de acceso a la educación y al empleo legal, las minorías apátridas quedan atrapadas en un “ciclo continuo” de pobreza.

campaña #IBELONG

La campaña internacional #IBelong, fue lanzada en 2014 por ACNUR para poner fin al desesperante limbo legal en el que viven millones de individuos en todo el mundo. La falta de nacionalidad es “un problema invisible, porque a menudo a estas personas no se las ve ni se las oye”, afirma ACNUR.

La iniciativa central es el lanzamiento de una campaña de diez años para que en el 2024 ya no existan personas apátridas, con la campaña se busca generar compromisos políticos para resolver situaciones prolongadas de apatridia.

Entre las iniciativas que los políticos deberían llevar a cabo según el organismo internacional están: facilitar la naturalización o la confirmación de la nacionalidad de los grupos minoritarios apátridas residentes en el territorio siempre que hayan nacido o residido allí antes de una fecha determinada o que sus padres o abuelos cumplan estos criterios; permitir que los niños obtengan la nacionalidad del país en el que han nacido si de lo contrario serían apátridas o, como último ejemplo, eliminar las leyes y prácticas que deniegan la nacionalidad o privan a las personas de ella por razones discriminatorias como la raza, la etnia, la religión o la condición de minoría lingüística.