Honduras en llamas ¿por qué?

UE Honduras

Marisa Matias, jefa de la misión electoral de Honduras de la Unión Europea, haciendo declaraciones en el país centroamericano / Unión Europea

Era un 28 de junio del 2009, cuando los militares entraron en la casa del presidente hondureño Manuel Zelaya por la madrugada. Sin tan siquiera dejarlo cambiar de ropa, lo subieron en pijama en helicóptero rumbo a Costa Rica, donde lo dejaron por sorpresa de todos. Tras ello, el vicepresidente Roberto MIchelleti asumió el poder. En ese entonces, yo vivía en Costa Rica donde era becaria para la Agencia EFE. De repente, Honduras se convirtió en el foco de mis noticias.

¿Por qué le hicieron un Golpe de Estado a Manuel Zelaya? Bien, Tanto Zelaya como Michelleti eran de la misma formación, el Partido Liberal. Ahora bien, en mitad de su legislatura, Zelaya cambió su discurso y su forma de hacer, se acercó a los pobres, en un país donde nunca se había escuchado a la clase humilde.

Pero Zelaya habría cometido un delito más grande: intentar su relección o, por lo menos, eso es lo que se vendió a la prensa internacional. En Honduras los mandatarios solo pueden gobernar durante una legislatura. Ahora bien, Zelaya quería cambiarlo. Por eso, el 29 de junio del 2009, que había elecciones presidenciales en el país, Zelaya decidió poner una urna más: que era un referéndum para ver si la población estaba de acuerdo que un presidente se pudiera reelegir. La verdad es que los ciudadanos nunca se pudieron expresar en las urnas al respecto, porque las elecciones se celebraron finalmente en noviembre y con la prohibición que Zelaya o personas de su sector se presentaran en los comicios.

No es verdad, por tanto, como dijo la prensa hondureña, que Zelaya buscaba reelegirse, ya que se hubiera constituido una Asamblea Nacional nueva que es la que tendría que haber decidido si se podía aplicar la reelección. Así pues, Zelaya tan solo quería poner una urna, pero no hubiera podido relegirse.

Finalmente, el 29 de noviembre se celebraron las elecciones en las cuales Porfio Lobo, del Partido Nacional (PN), se proclamó presidente y en enero asumió el cargo. A Lobo lo substituyó Juan Orlando Hernández, también de su partido.

En Honduras, la reelección está prohibida desde 1982. Ahora bien, el PN presentó dos recursos a esta norma en la Sala Constitucional en abril del 2015, lo que revocó la prohibición y dio paso a que Hernández se presentara a la relección en noviembre de este año. Así pues, lo que Zelaya quería preguntar a los ciudadanos y por lo que fue destituido, lo consiguió el PN en los tribunales.

Así es como llegamos al contexto y la crisis actual, que se inició antes de las elecciones presidenciales del 26 de noviembre, pero se acentuó después de los comicios ante las acusaciones de fraude electoral.

En la contienda, Hernández midió sus fuerzas contra Salvador Nasralla, de la Alianza de la Oposición, de la cual Zelaya es el coordinador. Según los resultados electorales, que se dieron a conocer el lunes 4 de diciembre, Hernández se habría impuesto a Zelaya por una diferencia de 1,5%, lo que representa un total de 54.438 votos. Ahora bien, Nasralla, un conocido presentador de televisión, denunció fraude electoral y pidió que se revisaran un total de 5.135 actas.

Tras las elecciones, Marisa Matias, jefa de la misión de observadores electorales de la Unión Europea, aseguró que el proceso de resultados se desarrolló con presencia de los representantes de partidos, pero lamentó la interrupción de divulgación de las actas durante unas horas en la tarde del 26 de noviembre que, finalmente, se reanudó la madrugada del 27.

Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) denunció que faltaron vías para hacer más transparente el proceso y que algunas maletas con votos llegaron abiertas y sin actas en el Instituto de Formación Profesional de Honduras (Infop), donde se tenía que realizar el conteo de votos.

Desde entonces, Honduras vive sumergida en el caos. Manifestantes pro Nasralla han tomado las calles y el gobierno ha proclamado un toque de queda. Las fuerzas de seguridad ya han matado 15 manifestantes y han detenido cerca de 850 personas.

Tras la tensa situación que se vive en Honduras, Matías pidió que al Tribunal Supremo Electoral que flexibilice los plazos para presentar impugnaciones. Al mismo tiempo, la Misión de la UE en Honduras condenó “cualquier forma de violencia y su llamado a que el derecho de manifestación, y todos los demás derechos fundamentales de las personas, sean escrupulosamente respetados“, según un comunicado publicado en su web.

Mientras todo esto sucede, desde Honduras esperan que la máxima institución regional del continente OEA se pronuncie y desencalle la situación, pero esta calla.